noviembre 24, 2020

Parámetros de competitividad

por: Humber Velasquez Torrico 

Cierto es que el Gobierno supo manejar adecuadamente la estabilidad macroeconómica del país en los últimos años con relación a la tasa de crecimiento del PIB que se prevé que alcance el 5% este año.

El ministro de economía, Luis Arce Catacora, en los medios de comunicación, indicó que con este crecimiento Bolivia se localizará como la tercera economía con mayor expansión en América Latina. Claro, se debió a un alza de los precios internacionales de las materias primas, que ya comenzaron a bajar.

Pero, con relación a la microeconomía del país, no se aprecian grandes cambios y, en parte, eso se debe a que no se aprovechó la bonanza económica, por ejemplo, para invertir más en la agroindustria, en el aumento de la oferta, en cambiar la matriz productiva para no depender tanto de los precios internacionales de los hidrocarburos y minería.

El Gobierno alega que los empresarios no hicieron grandes inversiones y ellos, como los empresarios extranjeros, no ven las condiciones necesarias para invertir, porque pese a que la Ley de Inversiones garantice la seguridad jurídica todavía perdura un ambiente de inseguridad y bloqueo.

Más allá de eso, lo que debiéramos preguntarnos es: ¿Cómo hacemos para ser más competitivos? Siguiendo los parámetros internacionales, según Porter, existen cuatro aspectos centrales para tomar ventajas competitivas.

1. Los factores de producción. En este punto señala la necesidad de hacer continuas inversiones, en nuestro caso debieran dirigirse a los recursos estratégicos, en tecnología y equipamiento para ser más competitivos en el mercado.

2. Recursos humanos. Indica que éstos deben ser especializados lo que nos da a entender que es necesario invertir más en cualificar a los trabajadores. Invertir más en educación sería una de las grandes metas del Gobierno ya que no habría la necesidad de mandar a los y las profesionales al exterior para que hagan una especialidad.

3. La influencia de sectores complementarios y afines. De la mano del Gobierno o de las fundaciones y/o ONG que cuando invierten, en países del centro, buscan un crecimiento económico. Sin embargo, en Bolivia y en países periféricos, los gobernantes buscan réditos políticos promoviendo un enfoque social –sobre todo en el segundo caso– por encima de lo económico. Entonces, esto les resta competitividad.

4. Rivalidad interna. La competencia interior es la que presiona a las empresas nacionales para abordar los mercados mundiales. En nuestro país hay una competencia interna en la fabricación de muebles, prendar de vestir, panadería, metales, entre otros; quizás sea por las limitaciones económicas que tienen nuestras empresas y los pocos incentivos por parte del Estado.

Son estos parámetros los que deben ser considerados para ser más competitivos en un contexto global donde Gobierno y empresas trabajen conjuntamente, el uno para brindar garantías y el otro para hacer riquezas y crear fuentes de trabajo.


* Politólogo.

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