diciembre 1, 2020

Culto al cuerpo y a la imagen, narcisismo real y hedonismo virtual

por: Gabriel Villalba Pérez

Mucha gente quizá no conoce el significado de las palabras narcisismo o hedonismo y puede que tampoco le importe. Pero, ¿qué sucede cuando esas palabras y su significado configuran nuestras propias vivencias y los elementos más importantes de nuestro cotidiano?

El narcisismo, culto y amor a la propia imagen, si bien es parte del comportamiento humano, alcanza cierto grado de “desarrollo” o más bien “anti-desarrollo humano”, cuando se reduce a la necesidad imperante de obtener admiración o sobreestima.

De aquel narcisismo, pasamos, a la par del desarrollo y las herramientas tecnológicas, al “hedonismo virtual”. Aunque cabe aclarar que el hedonismo no es más que la búsqueda del placer; las interrogantes que se generan son: ¿qué hacer para obtener placer? y ¿por qué este hedonismo es virtual?

Dentro del mundo de las redes sociales (no sé si interpretarlo como un mundo paralelo o una derivación del mundo, pero constituye un mundo, de eso no hay duda), el placer se manifiesta exaltando y ostentando la cultura de la imagen y el cuerpo. Este hedonismo es virtual porque se desarrolla dentro de ese “mundo” de las redes sociales, es decir, que para reproducir todo este amplio sistema de ilusión y ultra narcisismo son imperativas las redes sociales.

Una demostración sencilla nos la da el Facebook, ya que en esta red social pareciera que los “likes” y “comentarios” fueran una forma de estimular el placer narcisista en una persona, pareciera que EL PLACER sólo fuera generado, y únicamente derivado, por el estímulo al sentimiento ultra narcisista reproducido por las herramientas imaginarias (imágenes) que conglomera la red social en el 90% de su contenido. Pareciera que si dentro del “mundo” virtual no eres imagen entonces no eres nada.

Así, de forma muy sucinta, cualquier lector llegará a la conclusión que este culto al cuerpo y la cultura de la imagen deben ser constantemente alimentadas por las fotos narcisistas (y en muchos casos ilusorias) que requieren o funcionan solamente (al menos aparentemente) con “likes” y “comentarios”. Pues no le basta al individuo habitante de la red social denotar su constante narcisismo, sino que requiere inevitablemente del placer que solamente le puede dar su cantidad de “likes” y/o “comentarios”, rankeando de esta forma su “popularidad”.

No es un mal ejercicio el preguntarse de vez en cuando: ¿cuántos “likes” y/o “comentarios” necesitarás para sentirte “bien” después de subir tus fotos? Un poco de reflexión no le cae mal a nadie.


* Egresado de la carrera de Derecho.

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