noviembre 29, 2020

Acerca de las autonomías

por: M. Javier Astorga M.

A propósito de autonomías departamentales, es bueno echar una mirada retrospectiva para intentar explicarnos el significado que tuvo este proceso. Recordemos como se gestaron, y bajo qué circunstancias aparecieron.

Debemos recordar que las autonomías departamentales aparecen en el escenario político como respuesta de las élites dominantes de la llamada media luna a la AGENDA DE OCTUBRE DEL 2003; aquella agenda es producto de lo que se ha dado en llamar “el ciclo rebelde indígena popular” que tiene sus orígenes más cercanos en las marchas indígenas y en la resistencia del pueblo al neoliberalismo. La guerra del agua, la guerra del gas, y los sangrientos enfrentamientos que culminarían con la renuncia y fuga de Gonzalo Sánchez de Lozada, precipita la AGENDA DE OCTUBRE que se enmarca en la exigencia de la nacionalización de los hidrocarburos y la instalación de la Asamblea Constituyente.

El pueblo estaba planteando un proyecto alternativo al neoliberalismo, y como contrapartida se levanta éste otro proyecto, como producto del miedo ancestral al levantamiento popular y al cerco indio. En enero del 2005, en una concentración convocada por el comité cívico, instituciones y organizaciones empresariales cruceñas hacen su presentación de las autonomías departamentales que, en el fondo, no era otra cosa que un proyecto geopolítico que buscaba replicar el viejo Estado oligárquico a escala regional para mantener privilegios de una minoría latifundista y tener dominio absoluto sobre los hidrocarburos, separatismo que cuenta con el apoyo de las transnacionales del sector petrolero y del imperialismo norteamericano. En efecto, las dos agendas no hacen más que reflejar la confrontación entre los dos proyectos políticos, uno, conservador y profundamente reaccionario, el otro, renovador porque propone un PROCESO DE CAMBIO.

Los resultados cuantitativos del referéndum por las autonomías nos brindan datos interesantes. En cuatro departamentos gana el SI, pero nacionalmente gana el No; de acuerdo con estos datos el SI en los cuatro departamentos pierde legitimidad ante el contexto mayor que es el nacional. Pero, lo que realmente quitó legitimidad a la autonomía departamental es que al interior de estos cuatro departamentos gana el NO en algunas provincias, como en el caso de Tarija donde en tres provincias el 40% de la población le dijo No a las autonomías planteadas en términos y en función de los intereses de las oligarquías regionales.

Un recuento histórico no tendría sentido si no sacamos conclusiones acertadas. El proyecto derechista y separatista liderado por las élites de la media luna no empieza ni termina en enero del 2005, es un proyecto largamente acariciado y que el imperialismo lo utilizará como un as bajo la manga en el futuro, ya que son los intereses económicos los verdaderos móviles de las clases dominantes proimperialistas.

Debemos aclarar que no es el pueblo cruceño ni el pueblo tarijeño los que expresan este sentir, sino que es el legítimo derecho que tiene todo pueblo de alcanzar su desarrollo termina siendo utilizado por la derecha. El peligro separatista que encierra la Agenda de enero de 2005 no ha desaparecido, sólo cedió algo de terreno y a partir del 2010 cambió de estrategia, infiltrándose en el proyecto del PROCESO DE CAMBIO. Hay que estar atentos a los próximos acontecimientos que nuestro pueblo enfrentará para no repetir viejos errores, tanto desde el campo popular como desde la izquierda que dice representarlo, sino queremos que la historia se repita “una vez como farsa y otra como tragedia”.


* Ex dirigente nacional de la Junta Nacional de Padres de Familia.

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