diciembre 4, 2020

Conjugando pasado, presente y futuro

La posibilidad de “abrir” la Constitución Política del Estado es un paso más en este proceso constituyente que comenzó el año 2000. Hemos sostenido que concluirá el día que el Estado Plurinacional haya dado un salto cualitativo y exista una nueva sociedad y un nuevo Estado.

Aquel proceso ha tenido muchos tropiezos, algunos previos a la Asamblea, y otros durante la misma Asamblea con la demanda de “capitalía” encabezada por los ideólogos del separatismo que organizaban una guerra civil para derrocar el gobierno de Evo Morales, cuestión que efectivamente sucedió el 2008 con la arremetida separatista que culminó con la eliminación de una célula de mercenarios.

Hoy, la oligarquía colonial quiere hacernos creer que los mercenarios del año 2008 eran unos angelitos y que la estructura que los apoyó era una cofradía de caridad. Se olvidaron que uno de los soldados internacionalistas de nuestra primera independencia dejó el encargo de “preservar sobre todas las cosas la integridad de la patria”, en otras palabras, la dignidad y soberanía que hoy se van consolidando.

Justamente para preservar esa integridad se tuvo que realizar una serie de concesiones, para que, finalmente, se promulgara una Constitución de Transición hacia el nuevo Estado. Debido a ello tenemos una especie de “lagunas” constitucionales que son de urgente tratamiento, por ejemplo, una revisión de la temática de tierra y territorio, recursos naturales y sobre todo lo referido a los Órganos Jurídico y Electoral.

Las leyes son elaboraciones humanas, acordes con los momentos históricos que viven las sociedades, y deben adecuarse a ellas; la aceleración del tiempo por el desarrollo tecnológico obliga a revisar de manera permanente la estructura jurídica de un Estado.

En nuestro caso, hemos vivido seis años intensos de dinámicas pluriculturales, en los que varios paradigmas liberales han sido cuestionados. La transición de una forma de Estado hacia otro tiene hitos que reflejan las crisis y avances que estas mismas determinan, de esta manera estamos asistiendo a una crisis del sistema liberal de representación y elección de los mandatarios, un enfrentamiento entre una mirada liberal-burguesa y colonizada, con otra que se nutre de las formas de representación sindical-comunitaria.

Estamos viviendo tiempos de cambio y muchos sectores que no quieren perder sus viejos privilegios prebendales, tanto coloniales como republicanos, dedicándose a tomar los micrófonos, las cámaras de televisión y las páginas de diarios; los más osados escriben mamotretos que circulan entre la cofradía de la restauración.

Un primer paso para continuar con la armonía entre leyes y proceso social es el referéndum, al respecto un opositor del gobierno ha manifestado que el referéndum tiene una pregunta “tramposa”, cosa rara cuando vemos que dicho opositor es abogado y sabe que para alterar los preceptos constitucionales, primero se debe plantear la aprobación de la reforma. Pero, en estos tiempos, pedir coherencia entre el decir y el hacer, especialmente a la oposición, es pedir peras al olmo, por lo que estamos obligados a soportar muchas incoherencias, señales inequívocas de la desesperación pequeño-burguesa (aunque de origen proletario-comunitario).

Mientras Europa se debate en una crisis imperial y los pueblos del cercano oriente son presa de guerras inducidas por la sed del petróleo, aquí, en un sur ignorado durante siglos, estamos construyendo una salida para la humanidad herida por la ambición imperialista.


* Escritor e historiador potosino.

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