noviembre 24, 2020

Información y decisión

por: Carlos Macusaya

Cualquier tipo de decisión para que sea lo más adecuada posible debe basarse en información relevante sobre aquello que se ha de decidir. Una buena decisión está condicionada por buena información. Y esto último, la “buena información” (incluso la que puede considérese deficiente), es lo que ha escaseado con respeto a los estatutos autonómicos que irán a referéndum el 20 de este mes.

No es la primera vez que se va a ir a un referéndum en el país, ya se dieron referéndums autonómicos en los que se llamó la “media luna”; también hubo referéndum para revocar al presidente y prefectos, así como para aprobar la actual Constitución. O sea, existen antecedentes que bien pudieron ser tomados para evitar problemas de distinta índole, en este caso, de información sobre lo que se pone en juego en el referéndum que se viene: el contenido de los estatutos autonómicos.

Recordemos que en el caso de la actual Constitución, cuando se puso en marcha el proceso del referéndum, lo que sobraba era información (centrada en puntos específicos). Incluso se puede decir que estábamos saturados de ella. Uno podía recibir al caminar por las calles un ejemplar de la constitución que iba a ir a referéndum, llegando a “coleccionar” más de un ejemplar en casa por lo intenso de la campaña que se desarrolló en aquel entonces.

Lo opuesto pasa ahora. Poco o nada se sabe sobre los estatutos autonómicos departamentales que irán a referéndum. La falta de información es el rasgo que está marcando la consulta que se viene. No se trata de que las exquisiteces conceptuales o los detalles técnicos pormenorizados no hayan sido difundidos, sino de que además de escasear la información no hubo un trabajo comunicacional que ponga en lenguaje sencillo y cotidiano todos esos elementos técnicos y conceptuales. No se ha dado un trabajo informativo y comunicacional que permita a la ciudadanía tomar una decisión.

No sólo se trata de los estatutos departamentales. Tengamos en cuenta que también se pondrán a consideración estatutos autonómicos indígenas. Lo llamativo del caso es que, por ejemplo, la gran mayoría de la ciudadanía ni siquiera sabe en qué parte del mapa del país están esos lugares donde la autonomía indígena es algo que se jugará en el referéndum venidero. El detalle no es menor pues la autonomía indígena no es “asunto sólo de indígenas” ya que siendo, potencialmente, un tipo de autonomía que podría estar en vigencia, involucra a los ciudadanos de este país. Cualquier boliviano debería saber mínimamente donde posiblemente habrá autonomías indígenas y qué rasgos generales podrían tener.

Lo que se puede decir del referéndum que se nos viene es que se dará con poca, muy poca, información, lo que sin lugar a dudas incidirá en los resultados. En tal situación no se puede esperar que la decisión que la ciudadanía vaya a tomar sea la más conveniente, pues los insumos mínimos, en cuanto a información, es algo que ha sido descuidado por los responsables del asunto.


* Miembro del Movimiento Indianista Katarista (MINKA).

Be the first to comment

Deja un comentario