noviembre 23, 2020

“El nuevo territorio de hacer política es la Patria Grande”

La construcción de una ciudadanía suramericana se dará en la medida en que las bases y los territorios se sientan suramericanos.

De visita en la ciudad de La Paz, Carlos Ferreyra, José Lazarte y María Rosa Marcilla, integrantes de la Marcha Ciudadana por la Integración Suramericana, han hecho un paréntesis en su apretada agenda para explicar a La Época los pormenores de uno de los programas de integración de los pueblos más ambicioso de los últimos años.

Por decisión de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), en el municipio de San Benito, a 38 kilómetros de la ciudad de Cochabamba, se construye la sede del Parlamento de la UNASUR, que albergará el trabajo de decenas de diputados de distintos países suramericanos en aras de fortalecer el diálogo regional y trazar políticas económicas, sociales y culturales que integren a nuestros pueblos. Estos y otros temas fueron abordados por nuestros invitados.

Javier Larraín (JL).- ¿Qué es la Marcha Ciudadana por la Integración Suramericana?

Carlos Ferreyra (CF).- Es un programa quinquenal que surge de la acción conjunta y el acuerdo político del programa quinquenal “Cruce de los Andes” (UNASUR), que viene trabajando desde hace tres años –desde las bases, en Argentina–, y a través del cual recorremos las rutas de San Martín y Bolívar en la región, estableciendo acuerdos con historiadores, organizaciones políticas, de derechos humanos, con el fin de ir levantando la idea de la Patria Grande.

Un segundo gran organizador es la “Mesa Ciudadana en Defensa de la Soberanía Popular”, integrada por la Central de Trabajadores Argentinos (CTA), Carta Abierta –una agrupación de intelectuales–, Convocatoria Popular –una alianza entre organizaciones políticas y sociales– y muchos ciudadanos e intelectuales, todos avanzando este año en el objetivo fundamental de construir la Patria Grande de la ciudadanía.

JL.- ¿Cómo se entiende en este caso la definición de “ciudadanía”?

CF.- Ciudadanía es entendida no en su acepción liberal del “individuo”, que es el que se ha instalado en la mente de los suramericanos, sino como el sujeto colectivo, como el pensamiento del conjunto de la sociedad.

JL.- ¿Cuáles son las líneas de trabajo que Uds. tienen?

CF.- Nos movemos en dos líneas objetivas. Por un lado, promovemos la ciudadanía suramericana, empezar a sentirnos –por encima de ser boliviano, chileno, argentino o paraguayos– suramericanos, porque actualmente somos el mayor conjunto cultural del mundo en términos de idioma, con un ámbito cultural similar y un ambiente muy rico en recursos colectivos.

Por otro lado, comprendemos que para construir la Patria Grande hay hacerlo a través de la política y ésta se maneja con ideología; desde este punto de vista estamos avanzando en la promoción del Parlamento Suramericano que estará ubicado en Cochabamba.

JL.- ¿Cuál será el rol del Parlamento Suramericano?

CF.- Eso lo estamos discutiendo. Pero, sería la base de construcción política de los gobiernos de la región. Tendría que ser el órgano de decisión política del conjunto de los suramericanos, a través de la articulación de leyes que realmente contengan el actuar de los gobiernos y naciones.

JL.- ¿Cómo deben seleccionarse sus parlamentarios?

CF.- El Parlamento Suramericano tendría que representar lo popular en la región por lo cual los parlamentario deben ser seleccionados mediante elección directa de los ciudadanos.

Por su puesto, es un proceso que inicialmente comenzará funcionando en 2017 o 2018, con algunos diputados designados y tal vez algunos países pondrán diputados electos, pero la idea es llegar al 2020 con diputados electos en todos los países.

Igualmente se propone que confluyan allí otros parlamentos que hay en la región, como el del MERCOSUR, Andino, etc.

JL.- ¿Hay pasos concretos a dar para la construcción de esa “ciudadanía suramericana”? ¿Temas de pasaportes, etc.?

CF.- El pasaporte es lo más simple, algo administrativo.

Cuando hablamos de lo suramericano debemos pensar en la construcción de algunas cuestiones fundamentales como es tener en la mentalidad y estructura como ciudadano una defensa. Por ejemplo, ayer entraron 3200 marines (soldados de EE.UU.) a Perú, en el marco de la tremenda influencia que tiene militar, económica y culturalmente, como país imperial, Estados Unidos en la región, lo que va a producir muchos problemas. Lo que menciono debe afectar no sólo a los peruanos sino también a los bolivianos, chilenos o argentinos, sin embargo, cuando leo los diarios de hoy en Bolivia de ese tema no se habla.

Entonces, ¿qué significa construir ciudadanía? Tomar estos elementos esenciales que hacen a la construcción de la región, es decir, que lo que pase en Perú importe a los vecinos.

JL.- ¿Debiera adquirir este tipo de “ciudadanía” un carácter menos local y más regional?

José Lazarte (JL).- Efectivamente, creemos que tenemos que empezar a promover y generar debates que tengan que ver con repensar la ciudadanía propia, local, que ejercemos día a día, y en eso debemos lograr que el contenido de la ciudadanía misma sea con una mirada inclusiva, donde podamos comprender que la diversidad cultural que tiene la región tiene que ser una diversidad en la cual el respeto sea la base de la nueva construcción ciudadana y, sobre todo, identificando los ejes que nos tienen que caracterizar: la participación y el protagonismo ciudadanos a través de la democracia, el fortalecimiento de las instituciones democráticas.

JL.- ¿La integración debe ser el horizonte del “nuevo ciudadano”?

CF.- El nuevo ciudadano debe pensar que el nuevo territorio de hacer política es la región y, hasta ahora, exceptuando referentes como Hugo Chávez, Néstor Kirchner y Evo Morales, los ciudadanos no ven la región como una base territorial para su política y la defensa de su propia descendencia. Los jóvenes no están pensando en que lo que pasa en Perú va a afectar en Argentina o Bolivia.

JL.- En reiteradas ocasiones han mencionado la palabra “democracia”, ¿cuál es la importancia que le asignan?

CF.- Un tema central es el de la democracia. Pensamos que actualmente hay una democracia delegativa, elegimos ciudadanos que llegan a la política en un Estado que no es el popular y, ¿qué sucede? Terminan siendo cooptados por ciertas formas del neoliberalismo, institucionalizando su actividad y se alejan de la gente.

Hay países que eligen diputados por cuatro años y éstos durante ese periodo viven alejados del pueblo. Antes de terminar están pensando en cómo hacer para mantener el nivel económico que les garantizó el ser diputados, así la política se transforma en una profesión.

JL.- ¿Están en desacuerdo en ver la política como una profesión?

CF.- No estamos de acuerdo con la política profesional, otro de los elementos que condicionan la construcción de la Patria Grande. ¿Por qué? Porque si tienes un diputado bien pagado en Argentina luego piensa “qué me voy a poner a trabajar por Suramérica”.

Tenemos que ver como reconstruir la política, como ciudadanos, desde movimientos de base. Esa reconstrucción es muy compleja pero creemos que empezar a tratar los temas sudamericanos nos va a ayudar a desarrollarla en cada uno de los Estados, por ejemplo, en nuestra página web “(www.marchaporlaintegracion.org)”, a partir del mes que viene, se va a empezar a votar: ¿Qué opinamos los suramericanos de los 3200 marines en Perú? ¿Qué pensamos de la salida al mar de Bolivia? Ojalá voten todos, venezolanos, brasileros, surinamenses.

En Bolivia percibo que Evo está tratando de construir algo nuevo con este concepto de “no robarás, no serás flojo, no mentirás”, tres conceptos fundamentales que si los aplicamos a la mayor parte de los políticos de la región no sé qué pasaría.

JL.- El Presidente suele decir que “la política es para servir al pueblo y no para servirse del pueblo”. ¿Hay otro elemento que deba constituir la “nueva ciudadanía”?

JL.- Hay que agregar que debemos empezar a fortalecer la región con una mirada de integración, inclusiva. Somos conscientes que en la región hay un flujo constante de inmigrantes de todas las ciudadanías y Estados de la región, y ese flujo está atravesado por las fronteras que han sido instaladas y que generan fragmentación.

Ojalá pudiéramos establecer puentes de comunicación, por ejemplo, un ferrocarril que nos permita tener un vínculo directo a través del transporte en las llamadas fronteras, cuyo reforzamiento va a significar no que somos bolivianos o argentinos sino suramericanos; el flujo directo de este movimiento de personas también es un movimiento de economía.

JL.- A su juicio, ¿cuál sería la raíz de esos flujos migratorios?

CF.- La migración hay que entenderla como un síntoma de una economía de mercado que genera asimetrías que provocan que haya migrantes. Hasta hace unos años Bolivia expulsaba gente del país, en cambio, cuando vino un gobierno que tuvo un pensamiento nacional, atrajo gente.

JL.- En su página web se puede leer “30 ciudadanos, 30 ciudades, 30 días, 25 mesas binacionales en cinco países”, ¿por qué esos países y qué es una mesa binacional?

CF.- El proyecto es quinquenal y dos veces al año recorremos la región hasta que instalemos una totalidad de mesas cuyos números todavía desconocemos.

En esta oportunidad hemos visitado cuatro países donde hemos instalado siete mesas.

JL.- ¿Cuáles?

CF.- Chile, donde tenemos dos mesas; Perú, donde también tenemos dos mesas; Argentina, con otras dos; Ecuador, donde hay una mesa en construcción.

En Bolivia estamos por construir una nueva mesa pues ya constituimos una en Cochabamba.

En el mes de enero se hará una marcha por el Atlántico y de Buenos Aires iremos a Montevideo, Asunción, São Paulo, Río de Janeiro, Recife, Mato Grosso, Caracas y, un pequeño grupo, a Surinam.

JL.- ¿Qué es una mesa binacional?

CF.- Es un grupo de ciudadanos locales que se reúnen cada 15 días, y que tienen una agenda de trabajo que comparten con la mesa binacional que funciona en otro país; es decir, hay dos mesas que funcionan en dos países al mismo tiempo. Por ejemplo, la mesa nacional chilena va a funcionar en Santiago y su homóloga argentina lo hará en Salta.

JL.- ¿En esas mesas se tratarán los temas estratégicos de cómo consolidar la ciudadanía?

JL.- La mesa dará pie para empezar a debatir problemáticas locales –sociales, culturales y políticos– que son afines en todos los territorios de la región, salvando diferencias por la misma diversidad e identidad propias, pero que nos atraviesan a todos como suramericanos.

Cuando hablamos de problemáticas comunes lo hacemos para empezar a mirarnos, hermanarnos, para entender que las luchas sociales no son nacionales sino regionales.

Queremos llegar con 30 mesas al encuentro de mayo próximo.

JL.- ¿Al Congreso Camino a la Segunda Independencia a realizarse en Tucumán en 2016?

CF.- Sí, ahí el pensamiento de Bolívar, San Martín, O’Higgins, Juana Azurduy, van a estar presente, así como también el de Hugo Chávez, Néstor Kirchner y otros compañeros que a nivel internacional han apoyado este proceso a lo largo de la historia, desde Martin Luther King hasta el Che Guevara.

Esas ideas de la revolución y de la Independencia siguen tan válidas como hoy y el Congreso tiene la tarea de comenzar a recuperar eso.

JL.- ¿Qué es la diplomacia popular?

CF.- La diplomacia popular tiene una profunda raíz histórica. En nuestras luchas por la Independencia el primer levantamiento que tenemos en cuenta es en Córdoba, en 1630, cuando se levantan 300 negros –esclavos traídos del África–, cuyo corolario será, a fines del siglo XVIII el levantamiento en Haití, proceso paralelo al de Tupac Amaru en la región y que nos permite constatar que había un movimiento de insurgencia del pueblo afro descendiente y los pueblos originarios muy importante.

A partir de esas movilizaciones los criollos vendrán a hacer unas reformas en los Estados para que Europa no se llevara todo el dinero con el comercio, protagonizarán revoluciones que tenían el sentido de liberarse del yugo imperial a través del comercio y usaron a los pueblos originarios para eso. Europa, preocupada, llama, en 1816, a un congreso en Viena, donde plantea que las relaciones internacionales deben ser manejadas por los Estados, cuando realmente las relaciones internacionales son producto de los pueblos en tanto el entendimiento y la diplomacia entre los pueblos es mucho más fuerte que cualquiera entre Estados.

Los sectores dominantes cooptaron la capacidad de los pueblos de entenderse a sí mismos y esto genera una invisibilización entre los pueblos; la diplomacia popular es recuperar que nosotros, como ciudadanos, podamos entendernos mucho mejor que nuestros servicios de Cancillería. Diplomacia popular es poder discutir todas estas cuestiones y llevar lo internacional a la mente de los compañeros.

JL.- ¿Cuál es el rol que debe cumplir Bolivia en la construcción de la nueva ciudadanía?

JL.- Vemos que es un faro en la región pues cuando hablamos de soberanía ciudadana y de democracia popular y empezamos a enriquecernos del proceso político y cultural que se ha dado en los últimos diez años acá, puntualmente con la Constitución y la declaración de Estado Plurinacional, comprendemos que es la guía y el camino a seguir en toda la región.

Hemos notado en el inicio de la marcha, tanto en Chile como en Perú, que son Estados Plurinacionales también pero que eso no está inserto en cada ciudadano, de ahí que la reconstrucción de la memoria de los pueblos sea fundamental para entender de dónde venimos y no tanto hacia dónde vamos. En otras palabras, cuando podamos entender como naciones, Estados y como región, de dónde venimos, vamos a poder visualizar la riqueza de la región en todas sus dimensiones y, principalmente, su diversidad cultural; por eso Bolivia es la conducción que merece fortalecerse y ser visibilizada como la conducción que nos va permitir generar estos debates de ciudadanía suramericana a través de la diversidad cultural.

Estando en Bolivia, luego de reuniones con el Estado y organizaciones sociales, además de encuentros con medios de prensa, nos han abierto las puertas muy cálidamente, lo que demuestra que el proceso aquí se está dando de manera distinta a otros rincones de la región, obligándonos a valorar a Bolivia como conductor en la región.

JL.- ¿La mesa binacional con nuestro país quedaría instalada en Cochabamba?

JL.- Sí.

JL.- ¿Han podido notar que se le dé una importancia a este tema acá?

CF.- La presencia de la marcha generó, en los compañeros con que estuvimos hablando ayer, que cobrara importancia porque ellos mismos no habían dado significancia de la presencia en su ciudad, Cochabamba, de la construcción de la infraestructura del Parlamento de UNASUR, lo cual les llevó a pensar que tiene su militancia un real protagonismo en la construcción de la Patria Grande.

Esperamos que esos grupos de Cochabamba influencien al conjunto del Estado Plurinacional para avanzar en la integración. Apreciamos que tanto Evo Morales como García Linera contribuyen con su discurso al fortalecimiento de la integración pero acá tenemos que movilizarnos los ciudadanos y un paso es este, que un pueblo que va a tener la recepción de más de 300 diputados funcionando de manera constante una parte del año, va a implicar que Bolivia tenga una responsabilidad grande de influir el Parlamento. Imagino que el Parlamento va a ser el ombligo de discusión política en el cual los bolivianos van a tener que tener un papel de vanguardia relevante.


* Director de La Época.

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