diciembre 3, 2020

“Hay que cambiar la matriz productiva y también la matriz cognitiva en la región”

por: Juan Manuel Karg

No habrá una segunda independencia si es que nuestro continente no empieza a desarrollar tecnología propia y conocimiento propio.

En una visita relámpago por Buenos Aires, a fin de reunirse con autoridades de la Argentina y realizar una conferencia en FLACSO, el Secretario de Educación Superior, Ciencia y Tecnología de Ecuador, René Ramírez, dialogó con La Época sobre la actual situación política, económica y social en aquel país, luego de las violentas movilizaciones que tuvieron lugar meses atrás contra el gobierno de Correa.

Además, Ramírez enfatizó sobre la necesidad de lograr “un cambio en la matriz cognitiva” de nuestras sociedades, y abogó por una unidad regional, en el marco de UNASUR, que permita crear “agendas regionales de investigación científica”, a lo que catalogó como una deuda pendiente. Por último, se refirió a las elecciones de 2017.

Juan Manuel Karg (JK).- ¿Por qué recientemente afirmó que para cambiar el orden social hay que cambiar la matriz cognitiva?

René Ramírez (RR).- Si uno hace un análisis de las últimas décadas, antes de que lleguen los gobiernos denominados progresistas a la región, el continente vivía una crisis. Y lo que sostengo es que esta crisis fue sobre todo una crisis de pensamiento, en el que se construyó un sentido hegemónico de lo que deben ser nuestras sociedades, con una agenda que, parafraseando a Margaret Thatcher, no permitía alternativas.

Para romper esa crisis, en términos políticos y sociales, nuestros gobiernos han tenido que tener mucha creatividad. Y para buscar cambios cualitativos, radicales, nosotros creemos que no sólo se necesitan nuevos marcos institucionales en términos políticos y económicos, de una nueva arquitectura financiera, sino que se necesita también una nueva arquitectura cognitiva.

La arquitectura cognitiva que existe ahora en el mundo responde a una lógica que nos mantiene en la dependencia, lo que yo denomino el nuevo “neodependentismo” que atraviesan nuestros pueblos. Y va ligado mucho a esta arquitectura normativa que se da en la Organización Mundial de Comercio (OMC), o en los Tratados de Libre Comercio con respecto a la propiedad intelectual, y en la lógica de cómo se dirimen los conflictos en el Centro de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI).

Es por eso que nosotros necesitamos un cambio en la matriz cognitiva, que permita también construir otros tipos de epistemologías, y que permita también disputar otros mecanismos de hacer ciencia, en un debate plural que se tiene que dar en esta nueva generación de conocimiento.

JK.- ¿Cómo puede procesar la región estas discusiones? ¿Mediante espacios en UNASUR y CELAC, por ejemplo?

RR.- A través del Consejo de Ciencia y Tecnología de UNASUR, por ejemplo. También en el Foro de Educación, Ciencia y Tecnología de la CELAC. Nosotros tenemos que empujar para debatir estas temáticas, y esto se va a llevar a cabo próximamente mediante un encuentro de Ministros de Ciencia y Tecnología.

Nosotros hablamos mucho de “la segunda independencia”, pero realmente no habrá una segunda independencia si es que nuestro continente no empieza a desarrollar tecnología propia y no empieza a generar conocimiento. Y para esta generación de conocimiento, necesitamos una agenda de investigación científica regional, en el marco de nuestras necesidades, y de nuestras potencialidades. Por ello es necesario estructurar marcos institucionales que permitan movilidad del talento humano, movilidad de recursos, pero sobre todo ponernos de acuerdo en qué tenemos que investigar y para qué.

JK.- ¿Cuál es la experiencia de Yachay, la ciudad del conocimiento, en Ecuador?

RR.- Yachay se crea justamente cuando yo era Ministro de Planificación y Desarrollo. Vemos la necesidad de un cambio en la matriz productiva. Y para ese cambio tú necesitas justamente articular un desarrollo científico-tecnológico que empuje ese cambio en la matriz productiva.

Yachay, que significa “conoce, aprende” en quichua, es la primera ciudad planificada, el primer jav de conocimiento de toda la región, en donde está una universidad que es estrictamente tecnológica-científica. Y allí estarán todos los institutos públicos de investigación, pero también se hará un parque de innovación, y un parque tecno-industrial.

Yachay tiene alrededor de 4600 hectáreas, y sus áreas están ligadas a la estrategia nacional de desarrollo del Ecuador, en donde un tema fundamental es el agroecológico. Otro, el de energías limpias, energías renovables. Además, el farmacéutico, en el marco de los derechos de la salud. Y atravesado por temas ligados a la nanotecnología, a la biotecnología, y a la petroquímica, que son sectores que nosotros estamos desarrollando en Ecuador.

JK.- ¿Qué balance se puede hacer de estos ocho años de Revolución Ciudadana en materia de educación?¿Por qué la reforma educativa ecuatoriana es bien vista por un variopinto de sectores políticos en América Latina?

RR.- Nosotros, a diferencia de otras reformas que se han dado en la región, y que siempre tratan de poner una disyuntiva entre democratización y calidad, no las vemos como categorías contradictorias. Algunos dicen que si buscas un sistema de calidad, va en detrimento de la democratización. Y otros afirman que si buscas una democratización, va en detrimento de la calidad.

En Ecuador hemos hecho las dos cosas a la vez, a través de ir a favor de la gratuidad en la educación superior, con política de becas para que los más pobres puedan ingresar a las universidades. Se ha duplicado en términos absolutos el porcentaje de personas que pertenecen a los quintiles más pobres en el acceso a la universidad; se ha duplicado el acceso de los indígenas, de los afroecuatorianos.

Pero a su vez no hemos tenido contemplación con la búsqueda de excelencia del sistema universitario. Hemos evaluado y acreditado universidades, carreras. Hicimos algo que no tiene precedentes en la región: luego de un proceso de evaluación a las universidades durante casi cuatro años, tomamos la decisión de cerrar 14 universidades, obviamente con un plan de contingencia para que los estudiantes puedan reinsertarse en otras universidades de mejor calidad. Es decir que la temática de la calidad también ha sido una bandera del proceso de reforma. Esa combinación es la que lleva muchas veces a señalar que Ecuador ha dado pasos firmes y que puede ser un referente.

JK.- ¿Cómo se inserta la búsqueda de un cambio de la matriz cognitiva en la construcción del Plan Nacional del Buen Vivir?

RR.- El trasfondo es el pacto de convivencia que firmamos en Ecuador, que está plasmado en la Constitución de 2008. El cambio en la matriz productiva es una parte de la transformación radical que busca construir la sociedad del Buen Vivir, del vivir bien, del vivir en plenitud. Y para que esto se pueda concretar se tiene también que dar un cambio en la matriz cognitiva. Nosotros hablamos de algunas transiciones que tenemos que hacer: por ejemplo, la transición del antropocentrismo al biocentrismo, que es fundamental y está declarado en la Constitución. Tenemos garantizados en nuestra Constitución los derechos de la naturaleza; la construcción de la economía social y solidaria; la transformación del colonialismo hacia la construcción de la sociedad plurinacional e intercultural; y el pasaje de la democracia representativa exclusivamente hacia una democracia más radical, participativa y deliberativa.

Esas cosas no se pueden lograr si no hay un cambio en la matriz cognitiva. Es por eso que estas aristas están enmarcadas en ese pacto de convivencia que está plasmado en la Constitución, y que obviamente su estrategia está desarrollada en el Plan para el Buen Vivir.

JK.- ¿Qué crees que está buscando la oposición con la convocatoria a movilizaciones violentas contra el gobierno de Correa?

RR.- Nosotros somos un gobierno que en este tiempo hemos tenido 10 procesos electorales, a través de consultas o elecciones concretas. Y en todas hemos ganado. Pero en ese sentido los sectores reaccionarios de la sociedad lo que buscan es un proceso de manual: la construcción de “golpes blandos”, como le llama el presidente Correa, y buscar una desestabilización o al menos un desgaste para que el proyecto político llegue menos fuerte al 2017, que es cuando se harán las elecciones.

JK.- ¿Cómo avanza el tema de las enmiendas para habilitar una posible nueva presentación de Correa? ¿Esto se contrapone en algo con su idea –que viene manifestando en público– de no ser el candidato de Alianza País?

RR.- Lo uno no va en detrimento de lo otro. El tema de las enmiendas, de acuerdo al proceso constitucional, tiene que esperar un año desde que se presentó. Es decir, se cumple en diciembre próximo, y allí hay que tomar una decisión al respecto. En ese sentido continúa la propuesta de enmiendas constitucionales para la reelección del presidente, y esto más allá de que Correa se presente o no.

La propuesta es que el pueblo ecuatoriano tenga la opción de elegir un candidato. No es, como se quiere señalar muchas veces, que el presidente ya con esto quiere perpetuarse en el poder o no tiene que presentarse. Tiene que ir a elecciones y ganar. Pero él tiene que tomar la decisión de si en 2017 se lanzará como candidato del proyecto político de Alianza País. En síntesis, las enmiendas continúan y obviamente habrá que tomar una decisión al respecto; y en 2017, en el caso de que se concreten, habrá la posibilidad de que el Presidente se presente como candidato de Alianza País.

JK.- Los últimos procesos electorales en América Latina siguen favoreciendo a los procesos posneoliberales: Uruguay, Brasil y Bolivia en 2014 y Argentina en las PASO 2015 así lo demuestran. ¿Por qué cree que esto es así y que perspectivas abre ese escenario para la elección de 2017 en Ecuador?

RR.- Claramente los gobiernos que han sido populares y que han buscado la inclusión social son gobiernos que, justamente por esa distribución y esa mejora de la calidad de vida, han recibido el respaldo de la ciudadanía. Y no han sido proyectos cortoplacistas. En ese marco a mí no me cabe la menor duda que, en el caso del Ecuador, se lance el Presidente o venga otro candidato de Alianza País, se va a continuar con esta tendencia.

Ahora, el Presidente tiene un apoyo de más del 60% luego de ocho años y medio. Eso demuestra que lo que hemos hecho tiene un sustento popular, ciudadano. Y hay que seguir trabajando, porque la derecha aprende, y aprende muy bien, con asesores externos. En ese marco buscan articular estrategias de desestabilización y de desgaste que no son menores, y que, lamentablemente, llevan a que nuestros gobiernos estén pendientes de temáticas que a veces trascienden a la propia gestión y desenvolvimiento del gobierno en pro de la ciudadanía. Y tiene que estar preocupado de aquellos mecanismos que buscan atentar contra la propia democracia.

Sin bajar la guardia, nosotros creemos que la ciudadanía tomará la decisión adecuada, pero siempre en el marco de la tendencia que se ha implementado en nuestra región. Vamos a seguir, desde mi punto de vista, en una tendencia posneoliberal


* Analista Internacional.

@jmkarg

Be the first to comment

Deja un comentario