noviembre 24, 2020

¿La oposición quiere alternancia?

por: Humberto Claros Claros

La reelección presidencial, o repostulación, ya está caminando por decisión oficial de las organizaciones sociales, que han presentado a la Asamblea Legislativa, a través de la Coordinadora Nacional por el Cambio (CONALCAM), el pasado jueves 17, el proyecto de modificación de la Constitución Política del Estado que permita el acto.

Como era de esperar, los políticos de oposición han dado su grito al cielo por esta decisión, acusando no sólo al Presidente, sino también a las organizaciones sociales, de querer eternizarse y poner en peligro la democracia. Pero, llama la atención que ellos, ahora, reclamen que debiera haber alternancia y rotación, que el presidente Morales debiera dar paso a otros (aunque no sabemos si esos otros son la oposición o liderazgos de las organizaciones sociales), sobre todo porque detrás hay un deseo, como señaló el Presidente, de querer cambiar el modelo de Estado actual y retornar al capitalismo.

Algunos políticos de oposición han indicado que se debe aplicar la rotación que se practica en las comunidades indígenas originarias. Aquí habría que recordarles la rotación y la alternancia que ellos practicaban cuando en su momento han monopolizado el poder en una aparente pluralidad, materializado en acuerdos y pactos como la “Megacoalición”, el “Pacto por la Democracia”, el “Acuerdo Patriótico”, y donde entre el MNR, MIR, ADN, UCS, NFR y CONDEPA se turnaban y se cuoteaban el poder en un afán de saqueo y rifa del país.

La rotación o “muyu”, en idioma quechua, es un principio aplicado dentro las organizaciones indígenas originarias campesinas pero, la rotación, desde esta visión, no significa el hecho de que “ahora me toca el poder”, sino, es la delegación de una responsabilidad sagrada (que es trabajar por la comunidad), que implica sacrificar su tiempo, trabajo y, a veces, hasta la familia, para poder cumplir con las necesidades comunales; no es pues la visión individualista y capitalista de querer ambicionar un cargo quién sabe para qué fines.

La práctica del “muyu” está plenamente vigente en las comunidades y sindicatos campesinos que se construyen en base a esta lógica. No es respetuoso menospreciar la inteligencia de las comunidades y sus dinámicas organizativas, ya que cuando una comunidad ha visto una gestión con responsabilidad, respeto y mucho trabajo, evalúa conforme a sus necesidades y prioridades, definiéndose por la continuidad de la autoridad o dirigente para una nueva gestión.

Como podemos ver, el principio del “muyu” en las comunidades, no tiene nada que ver con el verdadero “pasanacu” que practicaba la clase política neoliberal y que hoy sueña con aplicar para retornar al poder.

También resulta engañoso y mentiroso pretender decirnos que este principio de gobierno y de democracia no se aplican y que por ello la democracia está en riesgo. Hoy, como nunca, Bolivia está entre los principales referentes mundiales, donde la alternancia entre el hombre y la mujer rige como principio democrático y para ello simplemente hay que ver la composición de la Asamblea Legislativa Plurinacional, donde la presencia de la mujer es poco más del 50%.

Entonces, nuestra alternancia y rotación distan mucho del “pasanacu” político que vuelve a ofrecer la oposición al país.


* Comunicador quechua del Trópico de Cochabamba.

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