diciembre 2, 2020

Seremos responsables con la autonomías

por: Adriana Guzmán Arroyo

Hay que empezar por la memoria, volver a los orígenes –como dicen–, para recuperar el sentido y significado de la autonomía en el proceso de cambio, y para tener real dimensión de lo que nos jugamos en el referéndum del 20 de septiembre pasado.

Después de un largo camino de lucha de las organizaciones del pueblo boliviano, que tuvo un momento central en la masacre del gas el 2003, se plantearon varios puntos conocidos como la agenda de octubre, que en suma exigían refundar el país. Frente al neoliberalismo que estaba matándonos de hambre en las casas, salimos a ponerle el cuerpo a las balas del gringo Sánchez de Lozada, aún prófugo e impune, para sacar al neoliberalismo y construir otra Bolivia. El 2006 se instaló la Asamblea Constituyente, que fue el inicio del proceso de refundación, tener el librito de la Constitución Política del Estado fue otro paso de ese proceso, fue abrir la puerta para refundar Bolivia, faltaba cruzarla y hacer camino, para nosotras feministas comunitarias, la autonomía son esos caminos que hay que hacer después de cruzar la puerta.

La elaboración de Estatutos Autonómico y Cartas Orgánicas fue un proceso de profunda politización del país, conformación de asambleas y constituyentes en cada territorio, momentos de soñar cómo queremos vivir, cómo organizarnos, donde no fue fácil la participación de las mujeres, fue una lucha; nuestras compañeras fueron perseguidas, tuvieron que reunirse en las noches a escondidas, pero logramos discutir sobre la autonomía territorial y por tanto sobre la autonomía de nuestro primer territorio, nuestro cuerpo, un territorio no autónomo en un mundo patriarcal, machista y colonial. Lastimosamente el proceso autonómico, con poca voluntad política, tuvo muy lejos en el tiempo su momento definitorio: el referéndum, tan lejos que la gente olvidó lo que propuso en los Estatutos y Cartas Orgánicas y voto por el NO a los documentos que escribió, entonces la pregunta es: ¿cómo seguir?

No es la autonomía que queremos, es cierto, tiene algunos candados, también es cierto, pero no nos vengan con el cuento de que no es autonomía, sólo la existencia de las Autonomías Indígena Originario Campesinas (AIOCs) es histórica en el mundo, felicitamos a nuestras hermanas y hermanos guaraníes que, en Charagua, fueron consecuentes con lo que como pueblo soñamos.

La autonomía en el proceso de cambio es un piso firme del cual partir para ir desentrañando un Estado centralista y, fundamentalmente, para ir posicionándonos frente al patriarcado capitalista colonial que nos ha impuesto fronteras internas y formas únicas de organización. No se trata de asumir que el referéndum fue una pulseta política entre el MAS y la derecha que aparece virulentamente, no se trata de que perdió el compañero presidente Evo, no es que queramos el centralismo, como dice Álvaro García, se trata de que las organizaciones sociales retomemos las vías de profundización del proceso de cambio y de refundación del país, se trata de ser consecuentes con aquello por lo que luchamos. Hermanas y hermanos, se trata de ser consecuentes con nuestros sueños ¡No podemos dejar que después del 20 de septiembre pierda la autonomía! ¡No seremos irresponsables!


* Feminista comunitaria.

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