diciembre 2, 2020

La Escuela de Budapest, el postmarxismo, y el nuevo sujeto social

por: Andrés Melendres

Algo menos de Lenin, y más Lefebvre, así recitaba el artículo de Canelas reflexionando en torno a los procesos de hegemonía según Grimson, en un esfuerzo por ampliar las bases de sustentación de un proyecto, y en esa operación, consolidar lo que ya se tiene, necesario en una coyuntura de transformación de la economía nacional, de sus bases materiales y la sociedad.

La intensa movilidad social de esta última década supuso una incorporación de significativos sectores de la población a las (nuevas) clases medias; éstos han revolucionado la composición social del país. El Latinobarómetro sitúa a Bolivia casi como el país latinoamericano con mayor porcentaje de gente que se reconoce en esa categoría; en una década hemos pasado de la cola al podio, con sus criterios de medición el PNUD también habla de un incremento notable. Esto ha llevado a un proceso de individualización acelerado que suele venir de la mano de la idea del ciudadano consumidor, intensificándose la generación de la identidad urbana en poblaciones intermedias; así como el relativo debilitamiento de los sindicatos por la transformación del mercado laboral.

En 20 municipios de las tres regiones metropolitanas de La Paz, Cochabamba y Santa Cruz se identificó a 180.000 jóvenes, entre 18 y 24 años, que ni estudian, ni trabajan (“nini”), señala el informe de desarrollo humano “El nuevo rostro de Bolivia, transformación social y metropolización”, elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

Según el citado estudio, menos de la mitad de los jóvenes, entre 18 y 24 años, están matriculados en algún tipo de centro educativo para seguir con los estudios luego de haber culminado la formación en el colegio. En La Paz y El Alto, uno de seis es “nini”. En el Censo de Población y Vivienda de 2012, realizado por el Instituto Nacional de Estadística (INE), se revela que en Bolivia existen 2.534.394 personas entre 16 y 28 años, y que La Paz posee 658.041 jóvenes, quienes corresponderían a la “clase media”. El informe del PNUD también rescata el hecho de que los procesos expansivos de la urbanización en detrimento de lo rural son mayores.

Lefebvre entendía muy bien, sobre todo después de su estudio sobre La Proclamation de la Commune, publicado en 1965 (una obra inspirada en alguna medida en las tesis de los situacionistas sobre ese tema), que los movimientos revolucionarios asumen con frecuencia, sino siempre, una dimensión urbana. Esto lo enfrentó inmediatamente con el Partido Comunista, que mantenía que la fuerza de vanguardia para el cambio revolucionario del proletariado debía basarse en las fábricas.

Con esto no queremos desprestigiar a Lenin en absoluto, sino que la actual coyuntura política demanda también otras formas de leer la sociedad civil desde el marxismo y estos elementos nos lo da “la sociología de la vida cotidiana”, trabajada desde la Escuela de Budapest, empezando con Lukács, Heller, y en Francia en los ’70 con Lefebvre, una escuela post-marxista que es crítica de la visión ortodoxa.

El llamado “precariado” ha desplazado al “proletariado” tradicional. En caso de haber algún movimiento revolucionario en nuestra época, nos dice Harvey, al menos en nuestra parte del mundo (a diferencia de China, en pleno proceso de industrialización) será el “precariado” problemático y desorganizado quien la realice.


* Militante de Generación Evo.

Be the first to comment

Deja un comentario