octubre 28, 2021

Grave impacto socioeconómico en nuestra América

Por Julio C. Gambina *-.


En variados documentos de organismos nacionales e internacionales se alude a la situación actual del orden económico como la “mayor crisis” en un siglo, cuyo impacto social agudiza el fenómeno de la desigualdad, concentrando riqueza e ingresos y extendiendo la pobreza, la indigencia, la precariedad laboral y social de millones de personas. Ahora lo confirma un nuevo documento de la Comisión Económica para América Latina (Cepal) [1]. La gráfica que sigue, incluida en el informe citado, explicita la caída de ocupados y del salario real en nuestra América.

Se trata de una situación convergente con los registros de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en su informe [2] sobre tendencias hacia 2021, de junio pasado.

En el informe de OIT se señala “…que en 2020 se perdió el 8,8 por ciento del total de horas de trabajo, el equivalente a las horas trabajadas en un año por 255 millones de trabajadores a tiempo completo”. Queda claro quiénes son los principales afectados en situación de crisis del capitalismo.

La región latinoamericana y caribeña ha padecido un mayor impacto que el promedio mundial, tanto en la evolución de su PBI y en la ocupación, tal como se verifica en las gráficas que siguen, difundidas por el informe mencionado de la Cepal.

En efecto, podemos leer en las gráficas de arriba el mayor impacto regional respecto de la situación promedio del mundo, con una caída del PIB (-6,8%) y del nivel de ocupación (-9%), mientras que el PIB mundial registró una reducción del -3,2%, y la ocupación una reducción del -3,5%.

De este modo, se confirma el mayor impacto de la emergencia sobre el subcontinente latinoamericano y caribeño. Es una tendencia que viene de arrastre y anima al organismo regional a señalar en variados informes que se asiste a una nueva década perdida en términos de crecimiento económico, agravando los registros regresivos de la situación social, especialmente para mujeres y jóvenes. Si a eso adicionamos la tendencia decreciente de las inversiones externas globales, especialmente hacia Latinoamérica y el Caribe, tal como surge de los análisis de la Conferencia de Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (Unctad), se confirma la gravedad de la situación presente y futura [3].

La combinación del análisis sobre las inversiones antes referido y el impacto económico social de la crisis económica agravada en tiempos de Covid-19 sobre la Región exacerba los datos de la desigualdad socioeconómica, resaltando la evidencia mencionada del mayor peso relativo de las consecuencias de la situación contemporánea en este lado del mundo.

Es un resultado que debe asociarse a las formas históricas del desarrollo regional en concreto y a las hegemónicas políticas económicas aplicadas a la “salida” de la crisis de los años 60 y 70, denominadas “neoliberales”, que desembocan en el actual estado de cosas.

La crisis actual es resultado de la estructura económica social construida por siglos bajo el régimen del capital y exacerbada en tiempos de neoliberalismo por casi medio siglo. Si miramos el largo plazo (gráfica abajo), los datos ratifican una tendencia con caídas de la ocupación, desde el pico de los primeros años 70 del siglo pasado, cuando se produjo el final del proceso de crecimiento de la industrialización sustitutiva de importaciones. Por eso no sorprende la caída del empleo, principalmente industrial.

Podemos apreciar en la gráfica anterior los momentos de caída de la ocupación promedio para los periodos siguientes a la crisis de los años 60 y 70. Resulta evidente el agravamiento del fenómeno luego de la crisis de 2007-09 y se verifica la fortísima caída de la ocupación para 2020 (-9%).

Son datos relevantes que ayudan a comprender el porqué del impacto regresivo de la crisis económica y el crecimiento de la desigualdad en la distribución del ingreso y la riqueza.

Las menores inversiones y la regresividad en las condiciones de vida constituyen una señal de los límites del orden económico capitalista para satisfacer las demandas sociales de empleo e ingresos.

El registro del desempleo que observamos en la gráfica siguiente del informe de la Cepal resulta elocuente con el mayor índice de desempleo regional por tres décadas: 10,5% de desocupación.

Con esta información, se hace evidente la necesaria transformación socioeconómica de la Región, desafiada a pensar en un proyecto colectivo que supere los nacionalismos y remita a la histórica propuesta de la “gran patria latinoamericana y caribeña”.

Es la dimensión integrada de la Región la que facilitará terminar con la pobreza y la indigencia, las vulnerabilidades sociales, la precariedad laboral, la baja del empleo y los ingresos populares, tanto como el saqueo de los bienes comunes.

Solo desde la integración regional, con rumbo alternativo en contra y más allá del capitalismo, es que se podrá afrontar el desafío de otra sociedad para la Región y colaborar en las búsquedas globales de un imaginario por otro mundo posible.


  • Economista.

1       Cepal. Estudio Económico de América Latina y el Caribe. Dinámica laboral y políticas de empleo para una recuperación sostenible e inclusiva más allá de la crisis del Covid-19; en: https://repositorio.cepal.org/bitstream/handle/11362/47192/16/S2100393_es.pdf

2       OIT. Perspectivas sociales y del empleo en el mundo – Tendencias 2021, en: https://www.ilo.org/global/research/global-reports/weso/trends2021/lang–es/index.htm

3       Unctad. World Investment Report 2021, en: https://unctad.org/system/files/official-document/wir2021_en.pdf

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