octubre 3, 2022

Paso a paso avanzamos en el Modelo Económico Social Comunitario Productivo

Por María Luisa Auza Vidal *-.


En los años de auge del neoliberalismo en el mundo surgieron voces que señalaban el fin de la historia y la consolidación del modo capitalista de producción como la única forma viable de organización de la sociedad. En el país hubo entusiastas adscritos a este razonamiento, muchos de los cuales dirigieron los gobiernos de esos tiempos y ahora se constituyen en analistas cuyo rol político, desde la oposición, es desarrollar un imaginario colectivo de añoranza de esas épocas como parte de la estrategia de desgaste del Gobierno.

La dureza de la realidad reflejada en la agudización de las asimetrías con niveles extremos de desigual en la distribución de la riqueza, el incremento acelerado de la pobreza y la desprotección social a la que nos vimos expuestos con el neoliberalismo motivó la respuesta y organización popular.

En Bolivia la organización social identificó esta alternativa bajo el marco conceptual denominado Vivir Bien, llegando a incorporarlo en la Constitución Política del Estado (CPE) el año 2009, de la mano de la propuesta de construcción del Modelo Económico Social Comunitario Productivo (Mescp) y la refundación del Estado Plurinacional.

Los aspectos más importantes del Vivir Bien se expresan en su manifiesta valoración de la vida como principio fundamental, entendida esta como la expresión del ser en tanto naturaleza y sociedad relacionados en armonía y equilibrio. “El Vivir Bien es un proyecto político que reivindica la cultura de la vida comunitaria en plenitud, en contraposición a la civilización del individualismo, del mercantilismo, y de la modernidad que se basa en la explotación irracional de la humanidad y de la naturaleza, recuperando las raíces más profundas de nuestra historia y de la identidad de nuestros pueblos”, señala el Plan de Desarrollo Económico y Social 2021-2025: “Reconstruyendo la Economía para Vivir Bien, Hacia la Industrialización con Sustitución de Importaciones”.

La transformación social, para ser efectiva, requiere de acciones expresamente definidas que provoquen los cambios, de manera que la planificación asuma un rol decisivo al regir las fuerzas económicas que ocupan el papel de transformar la sociedad conscientemente. Esto no implica solamente la modificación de las formas y relaciones de producción y de organización, sino también la transformación de la conciencia de los seres humanos. La integralidad de estas modificaciones evidencia la profundidad que alcanzan los procesos.

Desde la formulación del primer Plan de Desarrollo el año 2006 hasta el PDES 2021-2025 vigente, se define dos sectores base del Mescp: el estratégico, productor de excedentes mediante hidrocarburos, minería, electricidad; y el generador de ingresos y empleo a través del sector agropecuario, industria manufacturera, construcción, vivienda, turismo, entre otros.

Durante estos años el sector estratégico ha consolidado su accionar con importantes resultados en cuanto a la generación de excedentes y la participación del Estado mediante las empresas públicas a cargo de estas actividades productivas, particularmente en cuanto a hidrocarburos y electricidad.

Sin embargo, la actividad minera, principal creadora de ingresos por exportación en el país, se caracteriza por la heterogeneidad de sus actores, predomina la extracción minera privada con participación de empresas “medianas” que incluyen a capitales transnacionales, y la minería pequeña y cooperativa, junto a la minería a cargo del Estado. La minería “mediana” representa aproximadamente el 46% del valor de la producción; la pequeña y cooperativa el 43%; y el restante 11% la estatal. Este sector requiere un análisis específico en aras de recuperar la soberanía en la apropiación del excedente.

El sector generador de ingresos y empleo tiene como actor dominante al privado, con una amplia gama de características en cuanto a su composición, que va desde grupos oligárquicos que articulan la banca, agroindustria, industria manufacturera y minería, hasta propietarios de pequeños emprendimientos de diversa clase de servicios y actividades productivas, e incluye también la producción agropecuaria de pequeña escala. El Estado igual participa en esta actividad a través de emprendimientos orientados tanto a la producción industrial como de servicios.

Posiblemente el principal resultado social del Mescp es la redistribución del ingreso que, a partir de los excedentes recuperados de la actividad productiva, ha permitido encarar una política de asistencia a los sectores más vulnerables vía asignación de bonos, rentas y otros, que lograron reducir la pobreza extrema de 38,20% a 12,90% entre los años 2006 y 2019.

En cuanto al fortalecimiento de lo comunitario, en contraposición al individualismo, aún existe un largo camino por andar, sin embargo, como señalamos, estos cambios deben ser inducidos de manera consciente, aspecto que no es visible en la estrategia implementada en los planes de desarrollo pasados como en el vigente.

La transformación que omite aspectos que permitan cambiar las estructuras y las relaciones que se forman en su entorno, ponen en peligro el proyecto de cambio social que se construye. La eficacia del proceso no está solamente en la optimización de la gestión económica, sino que debe a su vez coadyuvar a crear e inculcar un nuevo ser social, comprometido con el cambio.


  • Miembro de la Red de Economía Política.

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