marzo 4, 2024

La crisis interna del MAS-IPSP, algunas preguntas necesarias y la ridícula y dañina narrativa de leales contra traidores

Por José Llorenti (Cientista político)-.


Sinécdoque es una palabra que se usa muy poco en el lenguaje coloquial, incluso en las narrativas más académicas son pocos los intelectuales que la usan, empero, todos los días hacemos o decimos una sinécdoque sin saber qué significa.

Esta extraña palabra significa tomar la parte por el todo, es decir, tratar de explicar alguna totalidad desde una de sus partes sin ver todas las aristas posibles de análisis, y eso es precisamente lo que está sucediendo en dirigentes, políticos, analistas y activistas que se rehúsan a analizar la crisis interna del Movimiento Al Socialismo-Instrumento Político por la Soberanía de los Pueblos (MAS-IPSP) en su totalidad, y solo ven pequeñas partes que les convienen.

En este sentido, en este artículo no queremos hacer una sinécdoque, sino ver en su totalidad, o al menos, en sus diversas aristas, los orígenes de la crisis del MAS y sus causantes mediante el uso de la antediluviana mayéutica socrática.

Primero, la crisis del MAS no viene de unas semanas, o de unos meses, o del fallo del Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP) o de los discursos de los diputados o senadores, incluso ni siquiera es culpa del gobierno actual de Luis Arce, al contrario, este es el producto de la crisis del MAS-IPSP.

Segundo, la caída de Evo Morales en 2019 (vía golpe de Estado) fue la consecuencia de que algo se estaba haciendo mal y de que existían ya síntomas de decadencia y de descomposición en el MAS-IPSP que el gobierno del expresidente se rehusaba a ver.

Explico este punto, un golpe de Estado por definición es una conspiración para derrocar un gobierno y poner otro; asimismo, un golpe de Estado para ser posible debe tener dos elementos fundamentalmente: uno el factor subjetivo y otro el factor objetivo. El factor subjetivo son las personas, dirigentes e instituciones que promueven el golpe y el objetivo son las condiciones económicas, sociales, políticas, mediáticas y/o institucionales para que se efectúe la ruptura constitucional.

El año 2009 Bolivia vivió un intento de golpe de Estado, denominado “golpe cívico-prefectural”, el cual además tenía intenciones secesionistas de una parte del territorio boliviano, no obstante, este fracasó debido a que no contaba con las condiciones objetivas propicias para su realización y porque el gobierno de ese entonces (primera gestión de Evo Morales) tuvo mayor acción para evitar que las cosas se salieran de control.

El año 2019 pasó lo contrario, el golpe de Estado tenía otras condiciones objetivas que permitieron su consumación y éxito, entonces nos preguntamos: ¿qué cambió en 10 años que un gobierno que venció un golpe de Estado no pudo volver a hacerlo a pesar de que eran prácticamente los mismos protagonistas de hacía una década los que promovieron el intento golpista?

A esto es menester agregar que la teoría del fraude electoral que se usó comúnmente en América Latina para provocar desmanes y movilizaciones por sectores de ultraderecha y de esta manera evitar que las victorias electorales de los sectores progresistas o populares (o simplemente ganadores de las elecciones) se concreten, como se hizo en Brasil, Perú o incluso Colombia y los Estados Unidos con sus particularidades, en ningún país tuvo éxito, solamente en Bolivia, eso debe llamar la atención de los analistas. ¿Por qué Bolivia es el único país de la Región en la que triunfó un golpe de Estado bajo el pretexto de un “fraude electoral”?

Pero vamos por más. El año 2014 Evo Morales ganó las elecciones con más de 62% de los votos, triunfando en prácticamente todos los departamentos del país, menos Beni; sin embargo, el año 2016, dos años después, pierde el referéndum para cambiar la Constitución y tener reelección indefinida en el país con el 49%, teniendo una caída de aproximadamente 12 puntos porcentuales, ¿qué pasó en esos dos años para que un presidente que estaba haciendo una buena gestión pierda tanto apoyo? Si a esta pregunta le añadimos que el año 2019 obtuvo solo el 47%, perdiendo más de 15 puntos porcentuales, podemos intuir que existió un desgaste constante y crónico del MAS-IPSP a la cabeza de Evo Morales, que inició el año 2014. ¿Por qué sucedió esto?

Continuemos con las interrogantes, el año 2020, después de la caída del MAS-IPSP y del expresidente Morales, el bloque popular se vio en la necesidad de reestructurarse en tiempo récord porque tenía que enfrentar una nueva contienda electoral y al mismo tiempo combatir al gobierno de Jeanine Áñez, que tenía a dirigentes y militantes perseguidos, encarcelados o vigilados. Empero, tras una larga travesía electoral donde las elecciones se suspendieron en cuatro ocasiones, llegó el día “D”, cuando Luis Arce –entonces candidato– ganó las elecciones con más del 55%, recuperando el caudal de voto que perdió el MAS-IPSP de Evo Morales desde el año 2016, demostrando y desmitificando la teoría del “culto a la personalidad” impuesta por círculos evistas de que Evo era el único que podía unificar al bloque popular. Ahora nos preguntamos: ¿por qué Luis Arce recuperó el caudal de votos que Evo Morales había perdido desde la gestión 2016?

Hasta el momento tenemos cuatro interrogantes, las cuales de alguna manera van dilucidando los errores que se cometieron desde la última gestión del expresidente Morales y que actualmente profundizan la crisis interna en el MAS-IPSP, porque no tienen respuestas. No obstante, aún hay una quinta interrogante.

Para continuar con esto, debemos retrotraernos a comienzos del siglo XX, a las principales movilizaciones que desembocaron en la caída del neoliberalismo y en la llegada al poder de Evo Morales y el inicio de la Revolución Democrática y Cultural. A esa etapa (2000-2006) algunos autores la denominaron el “ciclo rebelde”, otros “la faceta heroica de la Revolución” y otros “el develamiento de la crisis estatal”, etcétera. Empero, todos los autores coinciden en que fue un proceso de acumulación social y política en desmedro del Estado neoliberal que perdía fuerza para responder a las nuevas necesidades de la sociedad y, en muchos casos, gobernaba el país de espaldas al pueblo.

Esa época se caracterizó, entre muchas otras cosas, porque los sectores sociales-populares: campesinos, obreros, gremiales, clase media empobrecida, etcétera, tenían la capacidad de tomar las calles e interpelar al Estado neoliberal, al comienzo con medidas particulares y aisladas (aumentos salariales o dotación de tractores, entre otras), y luego con consignas aglutinadoras y universalistas que planteaban la refundación del país: nacionalización, Asamblea Constituyente, etcétera.

Tras la victoria electoral del año 2006 este poder popular-social fue en aumento hasta aproximadamente el año 2014, donde las calles fueron alejándose de las fuerzas sociales afines a la Revolución, siendo copadas por sectores reaccionarios y cada vez más potentes en sus luchas, efecto de todo esto fue lo sucedido el año 2019, por ejemplo.

Entonces, una vez más nos preguntamos: ¿Por qué se perdieron las calles y la convocatoria? ¿Fue un desgaste natural del poder o fue más bien la inercia del mismo que transformó en conservadores a los principales dirigentes del MAS-IPSP? A esta pregunta, añadiría: ¿en qué etapa del Proceso de Cambio nos encontramos? ¿En una etapa de disgregación social? ¿En una etapa de gestión y no de revolución? ¿En una etapa de reacción social y conservar el poder?

Finalmente, a manera de concluir este breve artículo, considero que todas las respuestas a estas interrogantes parten del hecho de realizar una autocrítica del Proceso de Cambio, es decir, poner entre paréntesis cualquier criterio de verdad y debatirlo internamente para no repetir errores y para corregir los cometidos, y eso solo es posible alejando esa narrativa ridícula y dañina de la existencia de dos bandos en el MAS-IPSP entre “traidores y leales”, una narrativa impuesta que lo único que busca es evitar que se debata lo importante, es decir, quieren que sigamos realizando sinécdoques: ver la parte y no ver el todo.

Lo demás no importa si no se realiza una autocrítica, aún hay tiempo, cada vez menos –por supuesto–, pero es la única forma de salvar la Revolución de la división.

1 comentario en La crisis interna del MAS-IPSP, algunas preguntas necesarias y la ridícula y dañina narrativa de leales contra traidores

  1. Excelente y aclarador análisis. El contenido de este artículo es bien válido para la sucesión de gobiernos progresistas en américa latina y el caribe.

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