octubre 26, 2020

La centenaria actitud política de La Paz

por: Iván Miranda Balcázar *

Hace 112 años se produjo la ruptura de la centralidad política del sur (Sucre y Potosí) con la crisis estructural del Estado oligárquico conservador de la Plata 1, que se conoce también como la guerra federal de 1899 2, proceso político que cambió el eje de dominación nacional con la formación de la nueva centralidad del norte bajo una inmutable hegemonía de poder concentrado en La Paz.

Desde entonces, La Paz ha internalizado en la conciencia social la importancia de ser sede de gobierno, ha ideologizado el concepto de poder como práctica política cotidiana en la sociedad civil y en sus élites y ha adoptado una actitud de decisión y definición de las relaciones de poder y la correlación de fuerzas en el escenario político boliviano.

Los paceños lo primero que conversan en sus reuniones, celebraciones o alrededor de las mesas con espumantes, es de política, luego pasan a reivindicar los colores del clásico paceño (Bolívar y The Strongest) y si aún resta tiempo y fuerza abordan temas lúdicos o las apuestas pendientes del debate.

En ese ámbito se encuentran también momentos de rupturas, insurgencias y oportunidades históricas hegemonizadas por el norte, no sólo como significación histórica, sino como sentido creador de un producto: el poder. Esta matriz condensa acciones políticas o como se piensa desde la ciencia política, confrontaciones y preparación de nuevos conflictos, cuando siente el agotamiento y se cansa de quienes coyunturalmente se encuentran en la superestructura política e ideológica.

Para comprender esos procesos no se requiere de esfuerzos.La definición de las crisis fueron hechos consumados en La Paz; como las del 2003, la caída del último dictador, los golpes de Estado, la revolución inconclusa de 1964, la ruptura de 1952, el colgamiento de Villarroel, entre otros, que menciono sólo como referencia para entender con alguna proximidad la política, lo que no quiere decir que el resto de los departamentos están al margen de los sucesos ni que carecen de sentido político.

Un tema muy importante en momentos de construcción democrática, pero también en desbordamientos y estallidos sociales,es la comprensión que los políticos e intelectuales tienen sobre lo posible y deseable acerca de la formación de nuevos equilibrios en la democracia formal. La dinámica socio-política muchas veces han derivado en procesos dramáticos de crisis estructural del campo del poder.

Esos procesos tienen que ver con la condensación de una historia larga y también de historias cortas, de agendas elaboradas en situaciones de conflicto y acumulación de insumos que se muestran en toda su plenitud y que prefiguran probables desenlaces cuando una sociedad y un Estado, por lo menos con instituciones nuevas o en proceso de construcción, tienen la misión de entender lo antes posible lo que es “conspiración”, lo que es “insurrección” y los que es “revolución”.

En ese campo político, por lo menos los paceños tienen mucha experiencia en más de un siglo de ser protagonistas, actores, testigos y víctimas. Los hechos estructurales están dados, lo que resta en la reflexión son los factores coyunturales que desencadenan certidumbre, oportunidad, cambio y transformación o estancamiento y retroceso de los procesos políticos.

En ese contexto, queda en la memoria social el rol que esta región ha desempeñado en la construcción de las instituciones, la contribución al progreso nacional, la envidiable paciente tolerancia, la alegría de celebrar en masa y con admirable portentosidad sus prestes, entre otras prácticas sociales. La Paz merece el recuerdo permanente de su trayectoria política, social y cultural.

*     Periodista y politólogo.

1     El Estado oligárquico conservador de la plata fue reemplazo por el Estado liberal del estaño. Este campo político fue encabezado por el coronel José Manuel Pando.

2     La guerra federal impuso el orden liberal con el apoyo de los aimaras organizados por el temible Zárate Willca. En la memoria política está la traición de José Manuel Pando al líder histórico del mundo andino. Le dijo “Cuando derrotemos al Ejército Constitucional, yo seré Presidente y tu serás el Segundo Presidente de Bolivia. Y devolveremos la tierra al indio; la tierra que le ha arrebatado el Gral. Melgarejo”, compromiso incumplido y herencia social de desconfianza perenne en la conciencia social.

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