octubre 27, 2020

La producción agroecológica y las semillas: Aspectos fundamentales en la seguridad y soberanía alimentaria

por: Julio Prudencio Böhrt

Generalmente, cuando se habla de seguridad y soberanía alimentaria se resalta que lo más importante de este concepto está relacionado con “…el derecho que tiene cada nación o pueblo para mantener y desarrollar su capacidad de producir los alimentos básicos para sus pueblos, respetando su diversidad productiva, su forma de producir, su cultura y sus recursos; con los pilares de la reforma agraria, la agricultura sostenible, el acceso a los mercados locales……”(Vía Campesina) y otros. Si bien eso es cierto, también es muy importante resaltar que hay aspectos concretos —tan importantes como lo planteado— que efectivizan o que hacen real los conceptos anteriores, como las semillas y la producción agroecológica; lo que a su vez constituye un desafío actual a la agricultura de nuestros países con visión de soberanía alimentaria.

El desafío es pues abordar los problemas que se presentan desde una perspectiva agroecológica, —independientemente de la tecnología de las empresas multinacionales— incorporando los conocimientos tradicionales que poseen agricultores y los pueblos indígenas; y dando un mayor apoyo a la agricultura familiar campesina e indígena.

¿Y que se entiende por producción agroecológica?

Producción agroecológica es entendida como la producción de alimentos libres de tóxicos y tránsgénicos, autosostenible, que se plantea una serie de objetivos como los siguientes: a)producir alimentos con la naturaleza, con productos naturales, con abonos naturales y con métodos ecológicos de producción; b) insertarse en las localidades, comunidades, territorios y otros mediante tecnologías apropiadas (con variedades autóctonas y prácticas protectoras del ecosistema en su conjunto por ejemplo); c) apoyarse en los conocimientos tradicionales, conocimientos colectivos, populares, y conocimientos de agricultores y de los pueblos indígenas que son depositarios de una sabiduría y racionalidad propia muy alejada de la racionalidad que presenta la agricultura industrializada (basada principalmente en el capital financiero y apoyada fuertemente por investigaciones en nuevas variedades, incluyendo las semillas transgénicas, liderizadas por empresas transnacionales asociadas a la producción y comercialización de agroquímicos), d) frenar el despoblamiento del campo con precios justos para la producción de alimentos básicos, recuperando diversidad de cultivos, recuperando tierras para la producción agrícola, apoyando la implementación de huertos y actividades agroganaderas tradicionales en procesos de abandono, en zonas al margen del mercado comercial; e) producir con orientación al autoabastecimiento alimentario nacional en primer lugar, y después (los excedentes) al mercado externo; f) Finalmente, entender la producción agroecológica como una actividad articulada a los otros aspectos de la vida sociocultural rural, es decir, considerando los aspectos de salud, educación, servicios básicos, cultura, capacitación, los diversos roles de los miembros al interior del hogar, etc.

En términos específicos de innovación tecnológica, lo anterior significa la aplicación de estiércol por ejemplo, la aplicación de abonos orgánicos naturales; la elaboración de compost (en base a residuos de cultivos) para nutrir al suelo y renovar la materia orgánica; la práctica del barbecho para el descanso del suelo; la labranza reducida; la creación de terrazas de cultivos; la cosecha de agua (a través de represas, atajados de agua, estanques individuales y grupales, conducción de aguas de vertiente) y la construcción de zanjas de coronación y curvas de nivel(para que la materia orgánica no sea arrastrada ni haya erosión); la cubierta forestal para proteger el suelo contra la erosión y proveer materia orgánica adicional; la restauración de la vegetación natural y la formación de pastizales mediante el “cerramiento” de praderas lo que en su conjunto supone apoyar los ecosistemas locales

También se debe incentivar y ayudar al desarrollo de tecnologías agrícolas apropiadas a la realidad campesina, por ejemplo con el uso de motocultores en vez de tractores pesados en zonas montañosas (no maquinaria agrícola que desplace mano de obra); uso de abonos naturales en vez de agroquímicos; riego por goteo para optimizar el uso del agua; rotación de cultivos para proteger y revitalizar los suelos, entre otros.

Pero estos aspectos del cambio tecnológico imprescindiblemente deben ir acompañados de otros aspectos también fundamentales, como por ejemplo la dotación de capital y una intensiva capacitación a los agricultores.

La capacitación debe hacer énfasis no sólo en el manejo y administración del agua (para evitar su despilfarro, para el mantenimiento de los canales, para la distribución equitativa del agua entre los comunarios y otros) sino también implementar nuevas técnicas culturales lo cual supone una conformación/reorganización de los centros de investigación agrícola y de los servicios de extensión agrícola y zootecnia.

La capacitación (teórica y práctica), la observación directa e intercambio de experiencias combinada con parcelas demostrativas por región y complementada con técnicas de comunicación, debe ser implementada tanto para hombres como para mujeres 1. La investigación debe enfatizar en la producción bio intensiva; manejo y conservación de suelos y praderas; preparado de fertilizantes; enseñanza y control ecológico; tratamiento de plagas y enfermedades (caldos minerales con preparados caseros que estén al alcance de los productores) y aplicación de abonos orgánicos.

La dotación de capital y/o créditos es el otro componente imprescindible de los dos anteriores. Se debe instaurar un sistema de dotación de capital —tanto subvencionado como crediticio— de fomento a la producción ecológica de manera individual/familiar y/o grupal (asociaciones de productores) en condiciones adecuadas a la necesidad y realidad productiva 2.

¿Y que suponen las semillas en la seguridad y soberanía alimentaria?

El tema de las semillas es otro de los aspectos fundamentales y básicos para el futuro de la seguridad alimentaria, ya que constituye un componente fundamental de la cultura, de los sistemas productivos y de la soberanía de los pueblos.

Ese aspecto fundamental debe partir de un principio básico: la soberanía alimentaria debe apoyar el mantenimiento, la reproducción y la recuperación de los cultivos y las variedades locales de las semillas, así como los saberes tradicionales asociados a ello.

La soberanía alimentaria supone entonces promover el rescate de variedades de cultivos que tienen incorporados en su caudal genético resistencias a factores bióticos y abióticos (plagas, enfermedades, heladas, etc); promover la generación de nuevas variedades rescatando los atributos antes nombrados, incentivar el uso de las diversas semillas desarrolladas a nivel local y comunal reduciendo la dependencia de las semillas generadas por las empresas transnacionales, que incluyen las semillas transgénicas,que con el pretexto de “ayuda” 3 o de un incremento de la productividad y tolerancia a los agroquímicos, quieren introducir en nuestros países. Supone también disponer de semillas adecuadas a escala local y con diversidad; e intercambiar semillas de manera de garantizar la circulación del material genético ya que las semillas constituyen un elemento importante en la vida cultural de las comunidades y pueblos.

La implementación de las medidas anteriores supone apoyar e incentivar el establecimiento de Sistemas Locales de Abastecimiento de Semillas (promovidos ampliamente por el otrora Programa Nacional de Semillas en Bolivia), crear centros semilleros comunitarios o bancos de semillas para garantizar la disponibilidad de semillas adaptadas y desarrolladas localmente; crear redes de intercambio local, y garantizar la diversidad y la disponibilidad de bienes; capacitar en acopio, selección y mejoramiento de semillas locales 4; y reforzar la certificación de semillas. En este aspecto, incentivar la producción orgánica de semillas para mantener la integridad de los productos orgánicos (beneficiando la biodiversidad y la pequeña agricultura), y que esas semillas orgánicas sean también una fuente de ingresos para la agricultura familia.

Respecto a la certificación de las semillas y cultivos orgánicos, habría que crear un sistema alternativo de certificación en nuestros países, ya que las calificadoras actuales están insertas en esa lógica mercantil con precios inaccesibles para la agricultura familiar, en propiedad de capitales privados en los países desarrollados que exigen una serie de requisitos, inspecciones, estándares de certificación y otros, muchas veces burocráticos y de difícil logro.

Este sistema alternativo debería involucrar a organizaciones y redes de asociaciones de productores agrícolas y también de consumidores que incorporen los aspectos de producción, distribución y consumo. Deben estar basados en convenios acerca de los modelos de producción, de las condiciones socialesde producción (comprendiendo como tal, aspectos de los costos, precios, mano de obra calificada, salarios, etc) así como las condiciones ambientales. En este tema, también deben ser comprometidos los consumidores ya que el problema no sólo comprende a los aspectos de la producción sino también a la demanda, aceptando los parámetros que se establezcan para ser posible la certificación.

 

1     Hay que enfatizar en capacitar a las mujeres también, en conocimientos agronómicos (compost, asociación de cultivos; doble excavación; fortalecimiento de las plantas; cuidado y mantenimiento de los huertos; adopción de nuevos cultivos; selección de semillas entre otros) para que pongan en práctica en sus parcelas familiares, y también capacitación en diversos temas como los derechos de la mujer, en liderazgo; en consumo/nutrición; en la comercialización y otros para que logren mayores ingresos económicos y mayor participación en las organizaciones de base de las comunidades.

2     Existen diversas unidades productivas e iniciativas de emprendimientos productivos grupales que no tienen recursos para aumentar y mejorar su producción e introducir mejoras, por lo que les resulta imposible llevar sus productos a precios adecuados a un mercado donde compiten con productos agrícolas de otros países que cuentan con enormes subsidios de sus gobiernos, por lo que se debe implementar una política de apoyo (subsidios) a la producción nacional. La experiencia del FONDOECAS (dependiente del CIOEC-Bolivia) es ilustrativa al respecto.

3     Que inclusive cuentan con el apoyo de organismos de cooperación internacional que donan semillas modificadas para tolerar los agroquímicos. Un ejemplo de ello es la introducción de semillas genéticamente modificadas en las donaciones realizadas a Haití con motivo del terremoto que asoló ese país hace algunos meses.

4          Como ya lo hacen algunos proyectos como el de Riccerca Cooperazione en las localidades mineras de Llallagua/Norte de Potosí (Bolivia); experiencia exitosa (no sólo en lo planteado anteriormente, sino también en la generación de ingresos para los productores de semillas) que habría que apoyar, reforzar y replicar a nivel nacional.

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