octubre 29, 2020

Marfa en su batalla más dura

por: Pilar Uriona Crespo

Definirla como activista, teniendo presente sus más de veinte años de lucha incansable para que el pueblo afro-boliviano sea reconocido como sujeto histórico, resulta ser insuficiente en esta mi búsqueda por encontrar una palabra que, al sólo mencionarla, describa con fuerza y caracterice nítidamente la calidad humana de Marfa Inofuentes.

Saber que hace pocos días esta líder persistente, generosa, paciente, carismática y comprometida ha entrado en estado de coma me ha causado pesadumbre. Sobre todo, porque en mi camino pocas veces he encontrado personas que adopten la gratuidad como ética de vida.

En las ocasiones que compartí con Marfa entrevistas, audiencias públicas, talleres o charlas casuales admiré enormemente su energía positiva, su coraje para tomar la palabra y hacer de ella un instrumento de lucha, no de guerra, pues siempre supo darle un matiz honesto, espontáneo y elocuente y no un tono violento.

Marfa ha sabido también recorrer un camino propio de profunda toma de conciencia, preguntándose por sus raíces, reconstruyendo la trayectoria cultural de los afro-bolivianos como forjadores de un arte reivindicativo y trazando puentes con otras identidades para ir definiendo problemáticas comunes e imaginar respuestas armónicas, basadas en la empatía.

Es en base a estas acciones que ella ha contribuido a que comprendamos el sentido primario de la interculturalidad, convenciéndonos de que la música y el baile son caminos llanos de aproximación, de comunión y entendimiento.

Como luchadora tenaz, Marfa no tuvo respiro y la vida tampoco le ha dado tregua. Quizá porque de una forma u otra los obstáculos que nos pone delante no tienen por objeto mermar nuestro espíritu sino afinarlo y clarificar su camino.

Y es por eso que ahora esta mujer sorprendente se ha visto constreñida a enfrentar a una contendiente inesperada e imprevisible, la muerte, ante la cual se debate, presenta razones, sondea sus tierras y capta su atención bailando, expresando su maestría artística.

Es esta la batalla más dura para Marfa y apuesto porque ella la gane y retorne, para crear nueva música y compartir nuevas historias, renaciendo y portando consigo las claves para una transformación profunda, y la enfermedad nos la devuelva tal cual es, prístina, etérea y desprendida.

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