octubre 21, 2021

Las metas para el 2025 y la oposición sin ideas

El presidente Evo Morales, con una visión estratégica de largo plazo, le ha planteado a los bolivianos erradicar la extrema pobreza, asegurar la seguridad alimentaria con soberanía y garantizar el acceso a servicios básicos hasta 2025.

La reacción de la oposición de derechas, a la que le es bastante funcional alguna cierta “burocracia” atrincherada en algunas ONG, ha sido de crítica y de descalificación de una propuesta en la que más bien deberíamos estar de acuerdo todos los bolivianos.

Se han empleado todo tipo de contraargumentos a los argumentos presentados por el jefe del Estado Plurinacional, que van desde afirmar que simplemente es una oferta electoral hasta decir que para alcanzar esa meta la economía debe crecer a más del 10% anual, pasando por decir que eso significa que Evo no quiere dejar el poder. Es decir, nada distinto a la lógica de oponerse a todo, así beneficie a la población.

Quizá es el momento de que la oposición se replantee la táctica que va desarrollando desde hace varios años, pues no le ha dado rédito político, y más bien aporte con ideas para lograr, en temas como éstos, que las metas se alcancen en el tiempo previsto o incluso años antes.

La erradicación de la pobreza es un desafío para todo el Estado Plurinacional, es decir para el gobierno central y para los gobiernos subnacionales. Los recursos que se tienen, que son mucho frente al pasado neoliberal pero todavía poco para satisfacer las crecientes demandas sociales, deben ser bien utilizados. Los resultados del censo nacional de noviembre próximo pueden ayudar en esa dirección.

Alcanzar las metas propuestas por el presidente Morales deben ser el resultado de un trabajo y esfuerzos articulados entre todos los niveles de ejercicio de gobierno, nacional y subnacionales, sobre todo en materia de ciertos servicios básicos como el agua, la energía eléctrica y otros.

De las cuatro fuentes de financiamiento para la materialización de las metas planteadas, la industrialización se presenta como una de las más importantes, ya que generará, directa e indirectamente, fuentes de empleo y asegurará ingresos para miles de bolivianos. Bolivia cuenta con valiosos recursos naturales —renovables y no— que transformados industrialmente y con el cuidado de no dañar la naturaleza nos abrirán varias puertas de oportunidad para mejorar las condiciones de vida de la población.

El desafío para todos está planteado. El debate político debería girar en torno al tipo de propuestas que los actores políticos presenten para avanzar hacia la conquistar de esa meta. El tema está en la agenda y ahora habrá que esperar si la oposición, en vez de criticar, más bien le ofrece a los bolivianos una mejor manera de hacerlo.

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