enero 18, 2021

No hay peor ciego que aquel que no quiere leer… la Constitución

Los constitucionalistas neoliberales dicen que el Presidente Evo Morales ya estaría en su segundo mandato, por lo cual no puede habilitarse como candidato a presidente y Álvaro García tampoco a Vicepresidente. Para Los constitucionalistas emancipatorios, el presidente está en su primer mandato y por lo tanto se encuentra habilitado para ser candidato a presidente.

La segunda semana del mes de febrero del 2013, habrá de quedar en la memoria política del proceso de cambio como la semana de las consultas “por demás”.

Efectivamente, el presidente Evo Morales, hacía alusión -con esas palabras-, a la “consulta” presentada por la Cámara de Senadores sobre la reelección presidencial.

El hecho, como no podía ser de otro modo, levanto un revuelo espectacular entre los operadores políticos de derechas, desconcierto en sectores políticos amables con el proceso y susto en la militancia orgánica, “algo huele muy mal” dijeron.

Luego del terremoto mediático, el presidente salió al paso, señalando que él se presentará a las futuras elecciones, porque su mandato 2009 – 2014 es el “primer periodo de mandato” dentro del Estado Plurinacional.

La cuestión se puso en la mesa, podía ser más temprano o más tarde, el tema era inevitable y ocurrió temprano…

La atención de los analistas hoy, se nuclea alrededor de dos artículos (168 y Transitoria primera, romano II) y para anécdota se le añade un chisme: En pleno proceso de negociación (2008) el vicepresidente le “habría comunicado” al Sr. Carlos Börth una presunta renuncia a las elecciones 2014 por parte de Evo Morales con el fin de viabilizar el referéndum constitucional del 2009, dado que este ya había sido dos veces suspendido (mayo y diciembre del 2008).

Constitución Política, Código Procesal Constitucional y chismerío político constituyen un triángulo sumamente rico para comprender la sicología de la fauna neoliberal decadente que hoy circulan en los espacios mediáticos, es una derecha ridículamente pequeña con una bocaza mediática enorme, Carlos Börth, Luis Vásquez Villamor, Carlos Alarcón.

En fin, estamos ante una coyuntura que -en definitiva- inaugura políticamente el tiempo electoral.

Los payasitos de Juan del Granado, más la denuncia mentirosa de Samuel Doria Medina el 2012 pretendieron ser momentos de inauguración electoral, no lo lograron, su intrascendencia llego a una nota periodística en Pagina Siete. Atrás quedo el twitter calumniador del eterno candidato Doria, como atrás quedo la inauguración circense del club familiar denominado MSM.

Inaugurado el tiempo electoral, queda ahora, para efectos analíticos, indagar sobre los escenarios que se vienen, es decir: mirar de cerca a lo lejos.

Primero.- En política el orden de los factores, si alteran al producto

En materia constitucional, la letra de la ley es sangre, no solo “entra” sino circula como torrente fortísimo sobre cimientos cuya raigambre se llama Asamblea Constituyente.

Y la Asamblea Constituyente, fue el lugar donde la descolonización constitucional, descubrió, puso en evidencia, que el viejo estado colonial y neoliberal, vivía al amparo de un constitucionalismo máscara del colonialismo.

Esta mascara, además de deficitaria, era simplemente una exégesis burda con rotulo de ciencia, sus lagunas, sus vacíos y sus misterios, denunciaban un tecnicismo rudimentario, reflexión miope y enseñanza pobre.

Por ello es que los constitucionalistas -en defensa del gremio-, llenaron de mitos a la Constitución, uno de ellos, su infalibilidad y el otro su sistemática de carácter engañosamente matemático.

Contra todo pronóstico, los indios, los pobres del campo y la ciudad, decidieron dar con el traste toda esa vieja idea de constitucionalismo y aperturar otro, uno decididamente emancipatorio, descolonizador, anticapitalista, antiimperialista, antirracista y antimachista.

Es en ese escenario político sobre el cual, debe entenderse el nuevo constitucionalismo, no en otro.

Por ello es que los esquemas teóricos de la fauna neoliberal, son inútiles para el Tribunal Constitucional.

Y aquí claro, la derecha sueña con que Evo Morales de un paso al costado (sea echado constitucionalmente), y como los sueños son siempre engañosos, pretenden hacer jaque mate, sin haber jugado en tablero nuevo, sino habiendo jugado en uno viejo, ese que proviene del Estado colonial mendigo.

Si partimos de la visión neoliberal del constitucionalismo tal como lo plantean los arriba señalados, no hacemos más que retroceder en un escenario de avances que nunca vivió el país en toda su historia.

Si partimos de la visión descolonizadora y emancipatoria que nos propone la constitución, tendremos respuestas siempre nítidas y transparentes.

Segundo.- Lo normativo en juego

La constitución contiene una sistemática poco ortodoxa con los esquemas dominantes en América Latina. De hecho, el novísimo Tribunal Constitucional, tiene entre manos el desarrollo constitucional desde una perspectiva exigentemente creativa, a la vez que propositiva, innovadora a todas luces.

Por ello los conflictos de carácter constitucional en Bolivia, tienen que ver profundamente con lo político, pues su naturaleza ya no es neoliberal, sino de garante para el cumplimiento estricto de la constitución y no del cuoteo partidario, tal como ocurría en los noventas.

En este trayecto, conviene entrar en materia.

La reelección presidencial, se mueve entre dos artículos aparentemente contradictorios entre sí.

Artículo 168: “El periodo de mandato de la Presidenta o del Presidente y de la Vicepresidenta o del Vicepresidente del Estado es de cinco años, y pueden ser reelectas o reelectos por una sola vez de manera continua”.

La Disposición Transitoria Primera, romano II: “Los mandatos anteriores a la vigencia de esta Constitución serán tomados en cuenta a los efectos del cómputo de los nuevos periodos de funciones”.

De acuerdo a los constitucionalistas neoliberales (en aplicación oblicuada de una disposición transitoria), el Presidente Evo Morales, ya estaría en su segundo mandato, por lo cual no puede habilitarse como candidato a presidente y Álvaro García tampoco a Vicepresidente.

De acuerdo a los constitucionalistas emancipatorios, el presidente está en su primer mandato y por lo tanto se encuentra habilitado para ser candidato a presidente.

Tercero: ¿Cuál es el desenlace?

Miremos el texto en sus componentes duros.

La palabra clave aquí es “periodo de mandato”, y que consta de “cinco años”, la temporalidad constitucional es la base, por tanto, de una eventual reelección.

No existe “mandato” sino se cumplen cinco años, in extrictu sensu

Por lo tanto la aplicabilidad de la transitoria primera en su romano II, está en punto muerto, ya que señala: “Los mandatos anteriores”, es decir, mandatos gubernamentales de cinco años. Y en el caso del presidente Evo Morales, gobernó de enero 2006 a enero de 2009, ¡¡¡cuatro años!!! 4 años con la vieja constitución política, eran tiempos de construcción del presente.

Desde 2009 hasta 2014 constituyen por tanto el primer mandato con la nueva constitución, no otra cosa.

Los magos del constitucionalismo decadente, colonial y neoliberal, dicen todo lo contrario, recurren a chismes, sí… chismes, no otra constituyen los “dijo que me dijo” del inefable Carlos Börth…

El derecho constitucional elevado al absurdo del chismerío y con corifeos igualmente absurdos: Carlos Alarcón, Luis Vásquez, etc.

El campo político de derechas se nutre de los dichos, la sinvergüenza y el cinismo.

La idea de acuerdos oscuros es parte de sus habitus: “pacto por la democracia”, “pacto de gobernabilidad”, son solo dos ejemplos discursivos para denominar el cuoteo partidario de la cosa pública y el latrocinio imbécil…

Entre el 2006 y el 2009 Evo Morales, no cumplió cinco años de gobierno, por lo tanto no hubo mandato para conteo constitucional.

Desde el 2009 al 2014, recién se computa un mandato porque se cumplirán los cinco años que establece la constitución en su artículo 168.

Evo Morales, tiene la posibilidad abierta para ser reelegido, ya que en cumplimiento estricto de la Constitución en su artículo 168, entre el 2006 y el 2009 no cumplió cinco años, sino solo cuatro, por tanto no hay periodo computable, el único periodo computable, será el que se cumpla el 2015.

Por lo señalado, la reelección no es “ni sueño ni pesadilla”, sino un asunto que la misma constitución ha resuelto en su estructura programática.

El legislador como cualquier ser humano, defiende ideas, sueños, proyectos. Unos quieren retornar al pasado neoliberal, otros quieren acelerar el paso al socialismo comunitario, unos quieren retornar a sus prácticas neoliberales genocidas y antipatrias, otros están construyendo dignidad a mano y sin permiso.

Nada más ni nada menos.

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