por: Lourdes Reinaga Agrada
| Franz Fanon en Racismo y cultura se enfoca en el racismo como un problema. Se ocupa de su nacimiento, al que vincula con la creencia de una jerarquización de culturas. Según este planteamiento, la cultura invasora creería encontrarse en un estado de superioridad cultural, respecto de la cultura dominada. Pero Fanon afirma que esto no es así, que simplemente, la cultura invasora-dominante ha alcanzado un mayor desarrollo técnico, posee una mayor capacidad tecnológica, lo que no la hace superior, sin embargo, le da una cierta ventaja. A partir de esta ventaja se instauraría una suerte de dominación organizada. Por otro lado, Fanon afirma que: “El racismo salta a la vista porque está precisamente en un conjunto característico: el de la explotación desvergonzada de un grupo de hombres por otro que ha llegado a un estadio de desarrollo técnico superior. Debido a esto la opresión militar y económica precede la mayor parte del tiempo, hace posible, legitima, al racismo”. Es decir que, sin el apoyo militar y el apoderamiento económico, el racismo no podría existir. La cultura dominada se asume como inferior. Por esto, en un primer momento busca asemejarse a la cultura del dominador. Un grupo de dominados evadirían su cultura y entrarían en una fase de imitación. Sin embargo, hay otro grupo de la cultura dominada que no lo hace, se aferra a su cultura y busca evidenciarla. En un determinado momento esta cultura inferiorizada se hace finalmente evidente y los intentos racistas del dominante pierden valor. Finalmente, se abre a esta cultura, hay un enfrentamiento amistoso y es hacia donde apunta el final del racismo. Por su parte, Aimé Césaire en Discurso sobre el colonialismo, identifica dos grandes problemas para la civilización occidental: el proletariado y la colonialidad. Ambos estarían generando una fuerte crisis al no encontrar soluciones satisfactorias y marcarían de algún modo el final del dominio de esta civilización. Establece también una igualdad importante donde: Colonización es igual a Cosificación. Para desarrollar sus argumentos Césaire, toma como ejemplo a Hitler, uno de los personajes más conocidos de la historia. Compara sus argumentos con los de pensadores franceses, ingleses y encuentra coincidencias sorprendentes. Se pregunta entonces, por qué odiar a Hitler si muchos otros pensaron las mismas cosas que él. Cuál es el verdadero crimen de Hitler. La respuesta es que en Hitler, no se desprecia el crimen como tal “sino el crimen contra el hombre blanco, la humillación del hombre blanco y el haber aplicado a Europa procedimientos colonialistas contra los que se alzaban hasta ahora sólo los árabes de Argelia, los culíes de la India y los negros de África.” Es decir que, el verdadero crimen de Hitler está, no tanto en el asesinato y la tortura, sino en haberlos practicado contra quienes pertenecían a su misma raza. La visión de Césaire es mucho más pesimista que la de Fanon. Identifica a los norteamericanos con los nuevos colonizadores y plantea que el final de la civilización occidental es la única e inevitable salida. Entre ambos autores, hay también una diferencia sustancial en cuanto al tono. Fanon intenta mantener un tono más serio. Se apoya en argumentaciones bien estructuradas y le da a su trabajo un aire más científico. Césaire, no. El trabajo de Césaire llama la atención por la presencia de cierta agresividad que va in crescendo a lo largo del texto. Comienza con un tono suave, pero desde la incorporación de Hitler, se apoya bastante en el uso de ironías y sarcasmo. El lenguaje cambia, atrae y a la vez busca provocar una reacción en el lector. Se permite la inclusión de comentarios e interpelaciones a un probable lector con la finalidad de apoyar sus argumentos en la forma. Un ejemplo está en: “El burguesito no quiere seguir escuchando, sacude las orejas para espantar la idea. La idea, mosca inoportuna”. Este tipo de elementos y el trabajo con el lenguaje hacen pensar en recursos propios de la ficción. La escritura fluye de forma diferente a la de Fanon, encanta, permanece por razones muy distintas. Curiosamente, la forma asumida por Césaire replica los argumentos y la posible solución al racismo, encontrada por Fanon. Si planteamos una lectura en donde el lenguaje más serio, próximo al científico, despojado de recursos ficcionales, se toma por superior al lenguaje literario y en donde el lenguaje literario sea más bien el dominado o inferiorizado respecto del otro, encontramos en Fanon que predomina el primero. Sin embargo, Césaire va incorporando el segundo a medida que va desarrollando sus argumentos hasta que al final, el lenguaje serio se sorprende, se abre y permite que los recursos ficcionales fluyan también para corroborar los argumentos. El desplazamiento que planteo, no ignora los argumentos de ambos autores. Sin embargo, encuentro que la formulación de Césaire retoma los argumentos de Fanon y los muestra en la forma. Lleva, sin embargo, la solución planteada por Fanon a un punto distinto. El texto de Césaire termina con una figura perfecta: el hundimiento de la cabeza de esta civilización en el estiércol para entonar el canto del cisne. Césaire había planteado desde el inicio el irremediable fin de la civilización occidental y con el final, al salirse del marco de un trabajo diferente y retomar esta figura del cisne, tan común en poesía, muestra el mismo final de un tipo de lenguaje del que se esperan ciertas cosas y no se esperan otras. Así, en la muerte de un lenguaje inicial, para dar paso a otro tipo de registro, Césaire no sólo afirma, sino que muestra en la forma este final. |


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