noviembre 28, 2020

La Constitución pluralista de Bolivia

En un pluralismo jurídico no hay una sola fuente del Derecho y de los derechos, no hay una sola fuente del lenguaje de los derechos y de las posibilidades performativas de su realización, sino existe una pluralidad previa que funda los pluralismos como estrategias de diálogo intercultural.
A partir del año 2009 se constitucionaliza la pluralidad y en consonancia al pluralismo jurídico [1] que supone necesariamente un diálogo intercultural entre derechos y a la vez un descentramiento respecto a la fuente de derechos.

Si se interpreta la Constitución tomando con preferencia la voluntad constituyente (conforme a lo establecido en el parágrafo II del Artículo 196), debe reparase en lo dispuesto por el parágrafo II del Artículo 199 del Proyecto de Texto Constitucional aprobado en grande en Chuquisaca:


Artículo 199

    (…)
    II. La jurisdicción indígena originaria campesina respetará los derechos fundamentales establecidos en la presente Constitución, interpretados interculturalmente.



Asimismo el informe de la subcomisión de justicia comunitaria de la Comisión 6 (Judicial) señala:


    “La jurisdicción indígena originaria campesina respetará los valores y derechos fundamentales establecidos en la presente Constitución, interpretados interculturalmente”


En consecuencia, la voluntad constituyente permite rescatar la interpretación intercultural, que pervive en el pluralismo jurídico establecido tanto en el Artículo 1 como en el Artículo 178 de la Constitución vigente.

En un pluralismo jurídico no hay una sola fuente del Derecho y de los derechos, no hay una sola fuente del lenguaje de los derechos y de las posibilidades performativas de su realización, sino existe una pluralidad previa que funda los pluralismos como estrategias de diálogo intercultural.

El Pluralismo connota la existencia previa de comunidades de derechos que provienen de diferentes matrices culturales, determinaciones y condiciones, que permite establecer que la interpretación moderna de derechos corresponde en realidad a una de las comunidades de derechos entre otras. Es decir el pluralismo supone que existe más de una fuente de derechos, es decir, más de una comunidad de derechos entendida como fuente de derechos. Es decir el pluralismo sólo puede ser convocado a partir de la condición politópica del texto constitucional.

El Pluralismo además connota la posibilidad de una comunidad de comunidades de derechos, que debe caracterizarse por su carácter producido, inventado [2], de necesidad histórica y política, es decir de concreción política construida por necesidades y determinaciones históricas, lo cual también se relaciona con una nueva condición de estatalidad que está en juego en la Constitución.

Esta comunidad de comunidades no es una síntesis, tampoco supone la construcción de una comunidad que elimina a las comunidades que la constituyen, es, si se desea una caracterización, una comunidad sin comunidad [3], sino una comunidad de comunidades, que descentra la posibilidad de ser una comunidad realizada de manera finalista.

Es necesario reparar en la condición plural y política de esta comunidad de comunidades de derechos, puesto que si sería una comunidad social -o natural- se corre el riesgo de eliminar la diversidad de las comunidades de derechos y reprisar el predominio de una comunidad sobre las otras. Por ello la comunidad de comunidades pre-supone la existencia previa de las otras comunidades. Es el carácter singular inacabado de la pluralidad.

El pluralismo jurídico [4] supone descentrar la centralidad del sistema jurídico predominante de la cultura dominante bajo la cual se ha organizado el Estado moderno y el Constitucionalismo continental y vaciar de esta manera el centro de organización de la discursividad de derechos predominante y que a partir de lo plural se genere el diálogo político entre las comunidades de derechos, dando paso al pluralismo político.

Cuando se refiere a que la Comunidad de Comunidades se genera en el diálogo político no se hace referencia a lo político partidario, sino a lo político que en si mismo posibilita la pluralidad. Es decir lo político en tanto querella discursiva, querella de la igualdad de las comunidades en busca de acordar esta comunidad de comunidades, en un tiempo y momento histórico, que no supone la fundación de ningún universal, sino de un pluriverso.

En consecuencia, la Constitución abre la posibilidad de pensar otro derecho (o un derecho otro) que no es un derecho de la otredad, sino es un derecho de la comunidad de comunidades, es decir un derecho a ser construido y que transformaría el lenguaje de derechos y abriría las posibilidades de un Constitucionalismo plurinacional.

Como efecto, el catálogo amplísimo de derechos se complejiza, y en consecuencia el abanico de posibilidades se vuelve cada vez más amplio, complejo y rico en posibilidades a momento de definir las líneas estratégicas de contenido y defensa de los derechos.

De manera general los comentadores de la Constitución boliviana vigente han señalado que se trata de una Constitución con un catálogo bastante extenso de derechos, dado que por lo menos el apartado denominado derechos fundamentales se extiende desde el Artículo 13 al Artículo 107, además de otros derechos constitucionales que se encuentran en otras partes de la Constitución, por ejemplo el derecho a la paz que se encuentra en el Artículo 10, o el agua como un derecho fundamentalísimo que se encuentra en el Artículo 373. Sin embargo la posibilidad de ampliar el horizonte de derechos constitucionales es aun mucho más amplia, en virtud a las condiciones emergentes de la interpretación constitucional mencionada.


*    Abogado y filósofo. Fue profesor titular de las materias de Teoría del Estado y Derecho Constitucional en la Universidad Católica Boliviana “San Pablo”, de las Maestrías en Derechos Humanos de la Universidad Andina Simón Bolívar (La Paz), de la Maestría en Derecho Público de la Universidad Santo Tomás (Colombia) y de la Universidad de Buenos Aires. Coordinador del Centro de Estudios Constitucionales. Actualmente es Ministro de Primera en la Embajada de Bolivia ante el Reino de los Países Bajos. El análisis completo de la CPE boliviana realizada por el Centro de Estudios Constitucionales puede accederse gratuitamente en la página www.econstitucional.com

1    Una de las condiciones del pluralismo jurídico, pero también de los otros pluralismos (político, lingüístico, cultural, institucional, etc.) es la pre existencia de otros derechos, de otras comunidades de derechos, entonces la Constitución sólo vuelve a restablecer esta condición que el Artículo 1 de la Constitución Política del Estado ha denominado pluralidad. En la redacción que se desarrolla en este texto no se ha querido recurrir a la noción de reconocimiento del pluralismo, en tanto esta noción de reconocimiento puede generar tensión entre el que reconoce y el (o los) reconocido(s), es decir reconstituye una centralidad de un texto que reconoce y subordina que consideramos que se trata de dejar de lado en el proceso constituyente.

2    El carácter producido, construido, inventado trata de desplazarse de la dicotomía entre lo artificial y lo natural. Inicialmente, en los primeros borradores de este texto se refería a un carácter artificial de esta comunidad de comunidades de derechos, sin embargo la posibilidad que abre el término artificial convoca internamente a la noción de naturaleza. No se trata de oponer esta comunidad de comunidades a la naturaleza, sino desplazar la noción de naturaleza a la noción de producción colectiva de esta comunidad de comunidades, generando el diálogo entre comunidades, un diálogo que debe partir de la igualdad y que a la vez debe conservar su carácter abierto.

3    Esta idea de una comunidad sin comunidad ha sido tratada por JL Nancy en su texto La Comunidad desobrada, en la cual refiere que: “La Comunidad es lo que tiene lugar siempre a través del otro y para el otro. No es el espacio de los mí-mismo sino de los yo, que son siempre otros (…) No es una comunión que fusione los mí-mismo en un Mí-mismo o en un Nosotros superior. Es la Comunidad de los otros. La verdadera comunidad de los seres mortales (…) La Comunidad ocupa por tanto un lugar singular, asume la imposibilidad de su propia inmanencia, la imposibilidad de ser comunitario en tanto que sujeto. La Comunidad asume e inscribe –es su gesto y trazado propios-, de alguna manera, la imposibilidad de la comunidad” (Jean Luc Nancy. 1999. La Comunidad desobrada. Madrid – España: Ed Arena, página 35).

4    Por pluralismo jurídico entendemos la existencia de otras fuentes de derechos, de otras lógicas y posibilidades políticas de producir los derechos y el lenguaje de los derechos. En este sentido se abandona en parte el pluralismo desde su vertiente liberal (en tanto tolerancia de otras formas de vida) y se abre a la hospitalidad (en tanto convivencia de todas las formas de vida sin centralidad)

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