noviembre 25, 2020

¡Grande Cuba, grande ALBA!

Como lo ha demostrado durante más de medio siglo, la revolución cubana ha vuelto a confirmar su apuesta por la vida. A pesar de los limitados recursos de los que dispone la mayor de las Antillas, producto del criminal bloqueo estadounidense, una misión médica se encuentra librando una verdadera guerra contra la epidemia del ébola en África Occidental.

Cuba ha sido el único país que ha respondido de inmediato a los gritos de auxilio de los países africanos y al llamado de las Naciones Unidas, para atender el surgimiento y desarrollo del ébola que amenaza al África y al mundo entero. Pero no solo eso, en la semana que concluye las autoridades cubanas han decidido reforzar su brigada médica en los tres países africanos afectados por la mortal epidemia –Sierra Leona, Guinea Conakry y Liberia-. Nunca habrá palabras para valorar esa apuesta por la vida.

Esta iniciativa contrasta con la posición de los Estados Unidos que, al estilo de su tradicional manera de enfrentar los problemas, ha dispuesto el envío de efectivos militares a esos tres países, con el objetivo, dizque, de levantar un cerco militar que impida el ingreso y, claro está, la salida de los africanos.

La determinación cubana de enfrentar la epidemia para devolver la tranquilidad a los africanos y para que no se expanda a otras partes del mundo han sido destacado por prestigiosos periódicos de los Estados Unidos, como el The New York Times, que incluso ha empujado a que la Casa Blanca reconozca esta heroica decisión del gobierno cubano y de su pueblo que al mismo tiempo están conscientes del tremendo riesgo de muerte que enfrentan sus médicos en esa parte del mundo. En Cuba, como ha ocurrido con otras gestas de ese tipo, la población ya los tiene por héroes a los hombres y mujeres que voluntariamente se alistaron para partir al África Occidental, y que retornarán a su patria vivos o muertos, pero con el deber cumplido.

La lección que Cuba le da al mundo, con el pleno respaldo del ALBA, es muy grande e invalorable. Lo que hace es mostrar que es posible tomar iniciativas para enfrentar amenazas globales a partir de criterios de humanidad y de paz, y no de guerra y muerte. Es más, el ALBA, tal como establecen sus principios constitutivos, está mostrando, como dijera Martí, que Patria es humanidad. La posición cubana y del ALBA no es una apuesta por la muerte, como ocurre con la presencia estadounidense en Irak, para a título de enfrentar a los grupos terroristas que, al igual que Al Qaeda, recibieron apoyo financiero y armamento de EE.UU. y que ahora le son funcionales a la estrategia militar intervencionista.

Y más admirable es la posición cubana de ofrecerle al gobierno de Estados Unidos, a cambio de nada, su más completa disposición de colaborarle en el combate a la epidemia que ya se ha introducido en territorio estadounidense y que podría expandirse a la América Latina. El presidente Raúl Castro ha sostenido que no hay que politizar el tema y Fidel Castro, el histórico líder, señaló que la cooperación al personal norteamericano no es “en búsqueda de la paz entre los dos Estados que han sido adversarios durante tantos años, sino en cualquier caso, por la Paz para el Mundo, un objetivo que puede y debe intentarse”.

Estas son las iniciativas que hay que tomar, pues la vida cotidiana es más que el dinero o la ley del valor a los que nos tiene sometidos el capital. La apuesta por la vida y no por la muerte.

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