noviembre 24, 2020

Desmedidos alegatos

por: Inti Tonatiuh Rioja Guzmán

Llegó el momento donde dos naciones hermanas se encuentren para abordar un problema que fue diseñado, construido y mantenido por elites inglesas, foráneas al territorio latinoamericano, en coordinación con sus corresponsales burgueses del continente [1].

Solamente el detenernos un momento, nos dejaría la reflexión de lo que ocasionan las injerencias imperialistas en pueblos soberanos, que son el reflejo de actitudes que destruyen la armonía de los pueblos y las naciones, construyendo problemáticas artificiales y de larga profundidad.

La relación entre Bolivia y Chile tienen la posibilidad de encontrar una solución para resolver el que hoy es el tema que reúne a las pasiones de millones de personas alimentadas por la visión de justicia ante un hecho imperialista que no benefició ni siquiera al sexto país con mayor salida al mar en justas proporciones.

Bolivia a través del gobierno, al no haber encontrado una predisposición real por parte del gobierno chileno, tomó la decisión de plantar una demanda internacional ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya en abril del 2013.

La demanda plantea, en resumidas cuentas, que en un centenar de oportunidades varios gobiernos chilenos habrían manifestado su predisposición para que Bolivia regrese al mar, lo que, en la argumentación boliviana, habría generado derechos unilaterales entre ambos países.

Lo que Bolivia vendría a reclamar a la CIJ es que mediante su jurisprudencia obligue al gobierno chileno a cumplir con aquellas palabras. En los intercambios previos y posteriores a la instauración de la demanda los diferentes voceros de ambas partes debatían sobre el Tratado de Paz, Amistad y Comercio de 1904.

El tratado fue firmado por Bolivia al ser derrotada en la guerra donde perdería su acceso al Pacífico, las posturas giran, precisamente, en que la demanda boliviana, en el fondo, quería modificarlo, cuando en realidad la postura chilena ya había sobrepasado al mismo y se habrían extendido sus deseos de redimir el tema independientemente de éste.

Estratégicamente, la postura boliviana logró posicionar en el debate público su agenda mediática, alejándose lo más posible del Tratado y alegó que en relación al derecho internacional, ya se construyó un escenario favorable a la resolución pacífica del tema.

En ese sentido el gobierno chileno observó y considero que la CIJ carece de jurisprudencia para abordar la temática, es así que esta semana, la hermana nación chilena, presentó sus alegatos con su postura al respecto.

Los mismos fueron desmedidos y esquivaron la postura boliviana, pero no pudieron refutarla. No mencionaron el punto neurálgico de la demanda que son las obligaciones que fueron contraídas por más de un alto diplomático.

Bolivia reclama lo justo y en correlación a la historia y los más enormes sentimientos de paz y hermandad que puedan existir entre naciones y pueblos que fueron afectados por intereses ajenos y oscuros.

Otro alegato de la defensa chilena justificaría que la CIJ al dar curso a la demanda pondría en riesgo las relaciones de paz que existen en Latinoamérica al abrir tensiones limítrofes que existen entre naciones. Argumentación que cae por su propio peso por el simple hecho que tanto Bolivia como Chile y la propia CIJ no controlan la voluntad de los países que tengan problemas limítrofes y sus razones para plantear de igual manera demandas para que puedan ser resueltas pacíficamente.

La premisa intenta otorgar atributos desproporcionados, exagerados e infligir miedo al transferir con la fuerza de la palabra elementos inexistentes en realidades totalmente contrarias y pacíficas.

La relación Bolivia-Chile es única y, en ningún caso, nuestras historias, culturas y pueblos pueden o deben compararse con otros, cada caso es un caso aparte. Si nuestra demanda coadyuva indirectamente a la resolución pacífica de problemas entre Estados, que grandioso resultado alcanzaría, pero ese no es el objeto de la demanda, nos debemos concentrar en el tema central sin dejarnos distraer.

Bolivia con todas sus imperfecciones, con todas sus virtudes, viene primero, y por ese simple razonamiento se genera un amor eterno.


1 Nota de un portal chileno amplia el tema: http://www.elciudadano.cl/2015/05/05/162891/la-guerra-del-pacifico-fue-concebida-en-londres/

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