noviembre 24, 2020

Primera batalla de pie y con orgullo

por: Rafael Artigas

La gran batalla de la historia boliviana, en materia jurídica, ha empezado en Europa; en un rincón de Holanda es donde Bolivia coloca, como su principal desafío de ese costoso anhelo, la demanda marítima para que se haga justicia y pueda volver a las costas del Pacífico.

El nacimiento y naturaleza de la Corte Internacional de Justicia de La Haya se da después de la segunda guerra mundial. Su origen obedece a que no sea la guerra la que resuelva las controversias, si no que sea la aplicación del derecho y la justicia la que dé a cada quien lo que le corresponde, lo que, en última instancia, representa el derecho.

Bolivia justificó su presencia en La Haya no para rechazar el Tratado de Paz de 1904 o con intención de modificar el pasado histórico, sino ejerciendo su jurisprudencia en virtud del derecho internacional.

En la fase de alegatos, la posición chilena trató de explicar su posición señalando que “los tratados suponen el fundamento de la estabilidad y la paz entre las naciones”, y que Bolivia está poniendo “en tela de juicio la estabilidad de las fronteras y de la soberanía territorial que se había acordado en forma solemne en un tratado de paz firmado hace 111 años”.

En resumidas cuentas, los chilenos colocaron una vez más en centro de debate el mismo discurso reiterativo que, durante décadas, pronunciaron para negarle a nuestro país una mínima parte de lo mucho que le robó durante la Guerra del Pacífico, en 1879.

Es por ello que el gobierno chileno y su equipo de juristas, con dudas, más que con certezas, ha planteado la excepción de incompetencia del Tribunal, toda vez que dentro lo que ellos conciben como un tema pendiente con Bolivia debiera resolverse respetando el Pacto de Bogotá (1948).

Bolivia, a través de Eduardo Rodríguez Veltzé, enumeró los compromisos de Chile de negociar un acceso soberano al mar, después de la firma del Tratado de 1904, recordando numerosas manifestaciones en diversos “compromisos jurídicos”.

Explicó que el país vecino “reafirmó una y otra vez que, con independencia del tratado de 1904 negociaría este acceso con plena soberanía por parte de Bolivia al mar y reconocía que el haber negado este acceso soberano seguía siendo una injusticia histórica contra Bolivia que socavaba su desarrollo y que impedía que se desarrollaran relaciones amistosas entre estos dos estados”.

Veltzé puntualizó que la intención de negociar la plena soberanía al mar fue manifestada en 1920, en 1923, 1929, en 1950, en 1961, 1975 y en las diversas declaraciones de la Organización de Estados Americanos, entre otras.

Es de resaltar la exposición de la jurista internacional Monique Chemillier que hizo referencia a que Chile trata de dejar sin validez alguna los compromisos unilaterales a los que llegó con Bolivia en varias oportunidades; entre ellos el acuerdo emergente del intercambio de notas de 1950, los compromisos de la negociación de Charaña (1975-1978) y la suscripción de la Agenda de 13 puntos en 2006.

Sin tapujos, espetó ante el Tribunal que “Chile se ha invadido de una extraña amnesia colectiva cuyos síntomas los presenta ahora”.

Los representantes de Chile, al objetar la competencia del máximo tribunal que existe en el mundo, no hacen más que reforzar la inseguridad de su posición para hacer valer sus argumentos, dejando en evidencia la carencia de los mismos.

De allí que, confiados en la legitimidad del Derecho Internacional, haya seguridad de que el equipo boliviano de La Haya va a salir airoso de esta primera controversia. “Tenemos plena confianza en que esta Corte hará justicia para nuestro pueblo, que tratará a todas las naciones de forma equitativa en el marco del Derecho Internacional”, declaró, Rodríguez Veltzé.

Como dice el poeta Coco Manto: “Boliviano enclaustrado como un pecado mortal, no canto al Crucificado sino al que anduvo en el mar. Ángel del sueño que marca con su espada la heredad de las aguas del Silala y el misterio del Salar. Señora CIJ, le confío todo cuanto siento y leo. Creo en su imparcialidad y con humildad deseo que con verdad nos conceda su intercesión y, bien haya, se haga la ansiada justicia en el cielo y en La Haya.”


* Comunicador e investigador orureño

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