noviembre 28, 2020

El liderazgo de la era Putin

por: Juan Manuel Karg

Desde hace 15 años, ejerce el poder y su nombre ya es inseparable del de una Rusia libre, próspera, fuerte y respetada en el mundo.

Vladimir Putin había llegado al Kremlin con un 53% de los votos el 7 de mayo de 2000, en elecciones anticipadas asumió por primera vez la presidencia de Rusia luego de la renuncia de Boris Yeltsin. Renovó en 2004, y durante el período 2008-2012 ocupó el papel de Primer Ministro, para retornar nuevamente a la presidencia en este, su tercer mandato. ¿Cuál ha sido su peso específico, durante esta larga década y media, en la situación política, social y económica de Rusia? ¿Cómo influyó a nivel geopolítico, en la configuración de un mundo crecientemente multipolar? ¿Cuáles son sus desafíos actuales? ¿Irá por un nuevo período presidencial en 2018?

Semanas atrás, el influyente periódico inglés The Guardian editó un especial sobre el presidente ruso, donde se afirmaba que es “difícil negar que Putin haya tenido un enorme impacto en su país y en el resto del mundo”. Esa frase puede ayudar a entender el rol que Putin cumplió a nivel geopolítico en los últimos años, afianzando una sólida alianza con China, la otra locomotora del pujante bloque de los BRICS, que ha venido intentando consolidar un mundo pluripolar y multicéntrico. Como ejemplo concreto, está la creación del Banco del Desarrollo de estos países, ratificada los primeros días de mayo por el propio Putin, quien oficia en la actualidad como presidente pro témpore del bloque. “Hay que sacar conclusiones concretas de lo que está pasando. Hay que establecer juntos un sistema de medidas que permitan evitar una cacería de países que no están de acuerdo con algunas decisiones de política exterior tomadas por EE.UU.”, decía el presidente Ruso en 2014 sobre el papel de los BRICS frente a las sanciones a Rusia.

En el ámbito interno, un repaso de estos años nos permite verificar el modelo económico que Putin ha llevado adelante. En primer lugar, destacar un hecho de carácter profundamente político: su firmeza inicial frente a la oligarquía rusa que durante la era de Boris Yeltsin-ex presidente- supieron influir fuertemente en la arena política rusa, condicionando decisiones y funcionando como ‘verdadero poder’ por fuera del Kremlin luego de la caída de la URSS. Putin terminó con esa era de decisiones empresariales al margen de la expresión mayoritaria del pueblo, dotando al Estado de mayores niveles de autonomía y decisión, avanzando asimismo en una política soberana en términos políticos, sociales y económicos.

Luego llegó el crecimiento: los ingresos reales de la población, en términos anuales, mostraron un aumento constante desde su llegada, mejorando la distribución del ingreso. Así, de acuerdo a datos del propio Banco Mundial, Rusia se convirtió en la sexta economía del mundo en términos de paridad del poder adquisitivo del Producto Bruto Interno (con un PBI per cápita que duplica al chino, por ejemplo). Además, la administración avanzó en una fuerte reducción de la deuda externa rusa: pasó de 138 mil millones de dólares en 1999 a unos 42 mil millones en la actualidad.

La aprobación de más del 70% de la población a las políticas implementadas por sus gobiernos -algo que fue reconocido y difundido por la propia CNN meses atrás- desmonta aquella caricatura de un ‘tirano solitario’ en el Kremlin que algunos medios hegemónicos a nivel internacional han pretendido propagar durante estos años. Su política hacia Crimea, luego de las políticas injerencistas de EE.UU. en Ucrania, no hizo más que consolidar su imagen al interior de la Federación Rusa. Para el periodista Matthew Chance, la revitalización de los índices de popularidad de Putin en Rusia tiene que ver con una recuperación del “orgullo ruso”, algo que se había perdido luego de la caída de la URSS, y que recién este ex agente de la KGB pudo restablecer (o, al menos, comenzar a hacerlo).

Ahora bien, Putin enfrenta varios desafíos. El más importante tiene que ver con la política de sanciones económicas que EE.UU. y la Unión Europea implementaron en el último tiempo, lo que llevó a Moscú a incrementar su política comercial con América Latina. Además, a fines de 2014 la economía rusa pasó sobresaltos indudables -devaluación del rublo incluida- que comienzan a ser revertidos sin trastocar la inversión social, tal como indica en un estudio reciente la propia compañía norteamericana Bloomberg. ¿Cómo intentó resolver Putin el problema económico que se desprende de las sanciones unilaterales sobre su economía? Vinculándose en mayor grado con las economías latinoamericanas: adquiriendo sus productos, y elaborando estrategias de mediano plazo para solidificar los vínculos comerciales -pero también políticos y sociales- con estos países.

Asimismo, el intento de aislamiento sobre la figura propia de Putin tampoco funcionó: el 9 de mayo pasado los presidentes Xi Jinping, Raúl Castro y Nicolás Maduro, entre otros, participaron en Moscú de los eventos en conmemoración por el 70 aniversario del triunfo sobre la Alemania nazi, en lo que los soviéticos dominaron la “Gran Guerra Patria”. También dieron el presente en esa conmemoración el Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, y la directora general de la UNESCO, Irina Bokova. En esas fotos Putin volvió a burlar aquellos intentos por marginar a Rusia en un mapa geopolítico que dista mucho al que conocimos durante la década del 90 del siglo pasado, con hegemonía plena de Washington. Sin duda, la proyección a un mundo crecientemente multipolar ha comenzado a verificarse en los últimos años, y allí Putin ha tenido un rol destacado, notorio, para esta nueva configuración internacional. Rusia ha recobrado un papel central en el juego global, que había perdido durante la década 1990-2000. La creciente alianza -política, económica y militar- con China ha sido vital para conseguir ese propósito. También el nacimiento de otros actores globales, que han trastocado incluso el mapa histórico de la Organización de Naciones Unidas: el G77+China y el Movimiento de Países No Alineados confluyen en ese propósito de contribuir a un multilateralismo creciente, al cual Putin ha aportado de forma singular.

¿Aspirará a un cuarto mandato presidencial? La constitución le permite el derecho a presentarse en 2018, mal que le pese a buena parte de la prensa hegemónica a nivel internacional que cuestiona su vocación democrática. Y, de acuerdo al politólogo ruso Nikolái Zlobin en declaraciones al diario Vedomosti, “su administración trabaja ya partiendo de esa premisa”, de que un próximo mandato será no sólo posible, sino también necesario. Los niveles de popularidad lo asisten: quince años después de su llegada al Kremlin, duplica la imagen positiva que tenía en 2000. Igualmente, para esa decisión, habrá que esperar. Mientras tanto, Putin se ha dado el gusto de celebrar su ‘década y media ganada’ junto a líderes de todo el mundo, en imágenes que la Casa Blanca preferiría haber evitado. 


*          Politólogo, Analista Internacional. • @jmkarg

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