diciembre 3, 2020

–Parte I– Perspectivas en las economías: mundial, regional y nacional

Las preocupaciones en torno a la marcha de la economía son de todos: analistas, medios, instituciones especializadas y población en general. Todos los sectores de la sociedad se preguntan ¿Qué pasara con nuestros ingresos al terminar este periodo del 2015 y en los años posteriores a este? ¿El país y la región recuperarán el comportamiento interesante de la primera década del presente siglo? ¿Cómo le ira a la economía mundial? Estas y muchas interrogantes, son de la preocupación de la población, dado que, algunos analistas de la economía vaticinan los peores desastres para la economía boliviana y regional. Estos videntes del futuro, cual magos de la edad media, se desgarran las vestiduras y lamentan el fin de la bonanza. Pero no nos explican que es bonanza, como se la mide, cuál es su definición, de donde sacaron ese término. De acuerdo al diccionario, los sinónimos de la palabra bonanza son: calma, serenidad, tranquilidad, quietud, reposo, inmovilidad. Nos preguntamos si ¿hubo todo eso en los últimos diez años? Acaso la nacionalización de los hidrocarburos, del 1 de mayo del 2006, no trajo más bien acciones contrarias a lo que sería la tranquilidad o la serenidad (bonanza), ¿Acaso las fuerzas políticas reaccionarias no hicieron todo los que pudieron para desestabilizar política y socialmente al país? Entonces a que bonanza se refieren.

Estos adivinos del futuro de la economía no diferencian entre “bonanza y estabilidad”, de acuerdo al diccionario de la lengua, el término “estabilidad” significa: permanencia, persistencia, duración, firmeza, seguridad. Esos aspectos señalados se dieron en Bolivia en el plano económico y político, después de haber calmado los ánimos calientes de las fuerzas de la derecha. En tanto que en el plano económico, la estabilidad, se manifestó en un crecimiento sostenido. En el plano de la política, a pesar de lo convulsionado de los primeros años del primer gobierno de Evo Morales, la estabilidad política coadyuvó a la estabilidad económica. Pero “estabilidad no es bonanza”. La economía y la política son siempre dinámicas, puede estar estable o inestable, puede mostrarse en los datos con equilibrios o desequilibrios, tal cual muestran los gráficos, cuadros y estados que utilizamos los economistas.

Hecha la aclaración, para el mejor entendimiento de estos conceptos, pasamos a describir y comentar algunas señales de la economía y su dinámica difundida por instituciones especializadas en estudios económicos:

Perspectivas de la Economía Mundial

El informe del Fondo Monetario Internacional (FMI) vaticina que el crecimiento de la economía mundial podría lograr un incremento pequeño en el 2015 (3,5%) en relación al crecimiento del pasado año 2014 (3,4%), situación que se daría por el rebrote de las economías desarrolladas. En tanto que en las economías emergentes y las economías denominadas en desarrollo, las tasas de crecimiento se verán disminuidas, efecto de varios aspectos, entre los principales, la caída del precio del petróleo y la desaceleración del crecimiento de la economía de la China.

Los ajustes de crecimiento de los principales países y regiones que inciden en el desenvolvimiento de la economía mundial han sido ajustados hacia la baja y subida, entre enero y abril del presente, ajustes realizados tanto para el 2015 como para el 2016, tal cual muestra el gráfico.

Lo que nos muestra el gráfico es que: las perspectivas de una recuperación continua de las economías tienen signos moderados y desiguales entre las distintas regiones y países principales:

• A nivel mundial, si bien se mantiene la proyección para el 2015 (3.5%) para el 2016 fue ajustada a la subida (de 3.7 a 3.8%). Lo cual significa algún optimismo de crecimiento a nivel global.

• La economía norteamericana se ajusta a la baja: el 2015 (de 3.6 a 3.1%) y para el 2016 (del 3.3 a 3.1%). Proyecciones que se modifican, en todos los casos entre enero y abril del 2015.

• En relación a las economías de la eurozona el ajuste es positivo: para el 2015 se ajusta del 1.2% al 1.5% y, para el 2016 del 1.4% al 1.6%.

• Tanto Japón como India tienen ajuste a la suba, en tanto que para la China se mantienen las proyecciones tanto para el 2015 como para el 2016.

• Brasil, Rusia y Latinoamérica, sufren ajuste hacia la baja, en los dos periodos de proyección.

En todo caso estas proyecciones deben ser tomadas como alertas para optar por decisiones de políticas económicas, alianzas estratégicas, profundizaciones de integración, cambios en la estructura financiera, etc. Que permitan revertir las tendencias y que, en el mediano y largo plazo logren la ansiada “otra economía”.

Los funcionarios de los organismos internacionales y analistas económicos, sostienen que a estas alturas del tiempo, la situación de la economía mundial se caracteriza por los siguientes aspectos:

a. El fin del ciclo de fuerte crecimiento de China y de elevados precios de materias primas.

b. Los riesgos hacia la baja serían importantes:

–i. Volatilidad en los mercados financieros

–ii. Reversión de los flujos de capitales en economías de mercado emergentes

–iii. Riesgos de estancamiento en la Zona Euro y Japón

–iv. Menor crecimiento potencial que puede retrasar las inversiones

–v. Los riesgos geopolíticos permanecen altos.

En relación a este panorama pesimista que tienen los organismos internacionales, sobre todo el FMI, nuestro punto de vista es que: si bien la China podría no repetir las tasas de crecimiento de anteriores décadas, que promediaban por encima del 10%. Sin embargo, las decisiones de concentrarse en su mercado interno y las estrategias de inversión en regiones en vías de desarrollo, comprometen a la China, según sus voceros, a crecer no menos del 7%. Las regiones que se están abriendo a las inversiones chinas tendrán que adaptarse a este compromiso.

Abstrayendo el crecimiento de la economía china, se debe tomar en cuenta, también, el desempeño de los otros países denominados emergentes, por ejemplo la India tiene un ajuste hacia al alza, del 6.3 al 7.5% y del 6.5 al 7.5% pata el 2015 y el 2016, respectivamente (ver gráfica 1). Consecuentemente, al margen de la recuperación o no de las economías desarrolladas, creemos que adquieren mayor importancia, para el caso de Latinoamérica, el desempeño de las economías BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica). Los acuerdos y alianzas que se pueden dar con estas economías pueden transformar el panorama de la economía mundial. Con el cuidado respectivo de no caer en dependencias estructurales en estas alianzas BRICS-SUR, y con esfuerzos para acelerar las condiciones de la integración Sur-Sur, es importante no dejarse amedrentar por las pesimistas opiniones de los organismos internacionales oficiales del dominante sistema capitalista. El FMI, tiene ese estilo de advertirnos desastres en la economía de nuestras economías, seguramente buscando que roguemos porqué nos den el asesoramiento o auxilio para salir de ese vaticinio que nos muestran.

No se trata de tener posiciones triunfalistas ni pesimistas, frente a los acontecimientos, no debemos renunciar con el objetivo de avanzar y profundizar nuestras soberanías económicas. Para ello también analizaremos las perspectivas de la economía latinoamericana y boliviana, en la segunda parte de este trabajo. (Próximo número de este semanario, la Época).


* Docente investigador titular de la UMSA, Economista Subversivo, miembro de la “Red Boliviana de Economía Crítica”.

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