noviembre 26, 2020

Patrice Lumumba (1925-1961)

Patrice Émery Lumumba nació en el territorio de Katako-Kombe en el Sankuru, Congo Belga (actual República Democrática del Congo), el 2 de julio de 1925. Estudió en la escuela católica de los misioneros y más tarde, brillante estudiante, en una escuela protestante dirigida por suecos.

Trabajó como empleado de oficina en una sociedad minera de la provincia de Kivu del Sur hasta 1945; después como periodista en Léopoldville (hoy Kinshasa) y Stanleyville (Kisangani), período durante el cual escribió en varios periódicos. En septiembre de 1954 recibe su carta “de matriculado”, honor raramente concedido por la administración belga a algunos negros (apenas 200 de los 13 millones de habitantes en esa época).

En 1955 crea una asociación llamada APIC (Asociación del Personal Indígena de la Colonia) y en 1958 funda el Movimiento Nacional Congolés (MNC).

Después de dos años de lucha política por la independencia, Bélgica le concede de modo sorpresivo la independencia al Congo y el MNC y sus aliados ganan las elecciones organizadas en mayo.

El 23 de junio de 1960, Lumumba asume la presidencia. El pueblo congoleño le eligió de forma abrumadora convirtiéndolo en el primer Jefe de Gobierno de su país tras la independencia.

Trató de aplicar una política anticolonial y nacionalista. Pero el gobierno belga respondió a ello con una intervención militar.

Ante esta situación, decide recurrir a las Naciones Unidas para expulsar a las tropas extranjeras, pero aquellos se sumaron de lleno a la conspiración y los belgas se negaron a retirarse del país. Entonces solicitó ayuda de la Unión Soviética, que se solidarizó con la causa del pueblo congoleño.

A las grandes potencias europeas se aliaron los Estados Unidos. Eisenhower, presidente de en ese entonces, envió al país africano al agente de la CIA Frank Carlucci, y los resultados de su presencia se comenzaron a apreciar rápidamente.

En septiembre de 1960 un golpe de Estado derrocó a Lumumba, siendo detenido y torturado.

Días antes había escrito a su esposa: “Ninguna brutalidad, maltrato o tortura me ha doblegado, porque prefiero morir con la cabeza en alto, con la fe inquebrantable y una profunda confianza en el futuro de mi país, a vivir sometido y pisoteando principios sagrados”.

La noche del 17 de enero de 1961, en la sabana katangeña, fue atado a un árbol y a la orden de un mercenario belga, acribillado hasta la muerte. Su cuerpo, sin vida, fue troceado y disuelto en ácido sulfúrico, sus restos fueron esparcidos en diversos lugares para que nadie le reconociera.

En el 2001, el parlamento belga reconoció la responsabilidad del Estado en la muerte del líder negro. El año pasado la administración norteamericana ha entregado documentación que les implica directamente en el asesinato de Lumumba.

La Época.-

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