noviembre 30, 2020

“La gente tiene mucha esperanza en el futuro”

Nos organizamos en un modelo que llamamos Democracia Directa o Pueblo Presidente y permite la más amplia participación de la población en políticas de salud, educación, etc.

Fue en julio de 1961 cuando Carlos Fonseca Amador, Silvio Mayorga, Tomás Borge y Santos López decidieron fundar el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN).

Tras quince años de lucha y luego que el régimen tiránico de la familia Somoza progresivamente perdiera el apoyo de la burguesía nicaragüense y la Iglesia Católica, los rebeldes se aferran al fuerte respaldo internacional que brindaran presidentes como Torrijos (Panamá), Pérez Jiménez (Venezuela), José López Portillo (México), Fidel Castro (Cuba), así como al discurso en pro de la defensa de los derechos humanos de la administración Carter (EE.UU.), para consolidar la lucha por el derrocamiento de Anastasio “Tacho” Somoza.

Luego que la represión gubernamental asesinara al periodista Pedro Joaquín Chamorro, el 19 de enero de 1978, se precipitaron las acciones que acabarían en el triunfo de la Revolución: el 22 de enero se lleva a cabo una huelga general de una semana en Masaya y el 22 de agosto el FSLN toma el Palacio Nacional canjeando a políticos retenidos al tiempo que exhibe una gran capacidad orgánica.

A cinco mil ascienden las víctimas del somozismo durante el segundo semestre de 1978. Sin embargo, a partir de marzo de 1979, en la región norte, comienza la “Gran ofensiva final” que acabará con la huida del dictador el 17 de julio y la toma de Managua por los sandinistas dos días más tarde, dando triunfo a la Revolución.

En vísperas de un nuevo aniversario de una de las revoluciones sociales más importantes de nuestra América, nos reunimos con el Embajador de Nicaragua en Bolivia, Elías Cheves, para conversar sobre el actual gobierno de Daniel Ortega.

Carlos Moldiz (CM).- A 36 años del triunfo de la Revolución Sandinista, ¿qué significado adquiere esa gesta? ¿Qué logros ha tenido el actual gobierno del presidente Daniel Ortega?

Elías Cheves (EC).- La revolución sandinista es para nosotros el triunfo de la esperanza. Nos tocó librar una guerra por casi 50 años, que incluyó la lucha contra la dictadura somocista que impuso EE.UU. Sandino es para nosotros el líder nacional que resume las ansias de libertad y paz de un país democrático.

Recordemos que triunfamos el 19 de julio de 1979. Lo primero que hicimos fue enseñar al pueblo a leer y escribir, donde participaron casi 100 mil jóvenes. Lo que queríamos en esta campaña de alfabetización, en medio de una guerra contra los marines de EE.UU. y los “contras”, era que los jóvenes estuvieran en contacto con la realidad de los campesinos.

Teníamos un porcentaje muy alto de analfabetismo, que rondaba casi por el 69% de la población en edad de saber leer y escribir. Luego hubo un retroceso durante los gobiernos neoliberales de los años 90s, por lo que tuvimos que empezar nuevamente. Para cuando llegamos al gobierno con el comandante Daniel Ortega el analfabetismo rondaba el 30% de la población, ahora la hemos reducido al 3%.

El cambio estaba basado en la recuperación de los derechos. La constitución que nos dejó Sandino priorizaba como derechos a la salud y a la educación. Durante los 16 años de gobiernos neoliberales se privatizaron estos servicios, como casi todo. Nosotros, a partir de 2007, nos propusimos recuperar esos servicios y ahora nuestra población goza de salud y educación gratuita. Estos servicios no han mejorado solamente en cantidad sino que también en calidad.

Estos logros son reconocidos por la OPS y la OMS. Organismos internacionales que reconocen los logros de Nicaragua, no solamente nuestro gobierno. Luego, la lucha contra el hambre y la desnutrición, donde también se lograron cambios trascendentales.

Además, también están las metas del milenio. En consonancia con los organismos internacionales que se propusieron reducir la pobreza y la extrema pobreza, se avanzó para cumplir con estos objetivos. Y esto tomando en cuenta la economía que nosotros tenemos, que nos obligó a administrarlos con mucha eficiencia.

CM.- ¿Qué programas sociales impulsa hoy la revolución?

EC.- En Nicaragua tenemos alrededor de 34 programas sociales, de los cuales los más emblemáticos son Usura Cero y Hambre Cero. Son programas que impactan en lo más sensible de los más humildes de Nicaragua.

Hambre Cero está dirigido a la población rural de Nicaragua. Usura Cero está dirigida a la población urbana. Este programa es para que una persona, una mujer, por ejemplo, que quiera ser emprendedora, se le facilita crédito para impulsar su negocio. Esto incluye capacitación para la administración de estos recursos.

En Hambre Cero se le entrega a la mujer ganado vacuno y aves, para que ellas puedan auto sostenerse. Producen leche, huevo, carne, etc. Con esto se redujo la desnutrición crónica, que es un mal endógeno en Latinoamérica. Pero también se logró tener resultados en el ámbito productivo, es decir, también producen para comerciar con estos productos.

Luego tenemos otros programas como Calles para el Pueblo, Techos para el Pueblo. Estos programas impactan en la economía de los nicaragüenses.

CM.- ¿En qué consiste el modelo de “Democracia Directa” o “Pueblo Presidente”?

EC.- Nosotros nos organizamos en un modelo que llamamos Democracia Directa o Pueblo Presidente, que consiste en la más amplia participación de la población, del pueblo, en políticas que luego se ven reflejadas en la salud, la economía, la educación, la seguridad ciudadana, etc.

Por ejemplo, el modelo de seguridad ciudadana, con el modelo familiar y comunitario, ha permitido que entre todos los países de Latinoamérica, Nicaragua tenga el modelo más seguro, pues está en 5to lugar de la región como el país más seguro, y el primero en Centroamérica, que tiene las tasas de criminalidad más altas del continente. El secreto es que este modelo no es coercitivo, sino inclusivo, sobre todo con los jóvenes, que terminan asociándose con el Estado para combatir el crimen.

Ahora, una encuesta muy reciente de una empresa encuestadora llamada MyR, señala que los programas impulsados por el presidente Ortega tienen un nivel de reconocimiento por encima del 70%, lo que constituye una aprobación muy alta. Esto es más meritorio en nuestro caso, puesto que hemos logrado estos avances, luego de casi 16 años de neoliberalismo, en apenas la mitad de este tiempo –ocho años– y con uno de los presupuestos más bajos del continente. No todo se puede resolver en ocho años, pero los logros del gobierno son muy importantes en términos de su impacto en el combate a la pobreza.

Entonces, la gente tiene mucha esperanza en el futuro. Estas encuestadoras no son del gobierno, sino internacionales y con una reputación muy alta.

CM.- ¿Qué otros proyectos o sectores productivos desarrollan?

EC.- En turismo hemos incrementado las visitas por encima de 300 mil personas en 2006, en tiempos neoliberales, a más de millón y medio de personas este año. Esto es reconocido por revistas especializadas en temas de turismo, que afirman que influye el clima de seguridad que se ha construido, sumada a la belleza de nuestra tierra. Se trata, además, de un turismo muy barato.

En cuento a infraestructura, estamos construyendo carreteras dirigidas a las zonas productivas. En energía, en 2007 el país sufría de apagones de hasta catorce horas diarias. En el primer año de Daniel Ortega se resolvió este problema y hoy se avanza en el cambio de la matriz energética, con producción de energía alternativa. Para el 2018, dejaremos de consumir petróleo en un 90% para la producción de energía. Tenemos proyectos de producción de energía eólica, energía volcánica, hidráulica, esto último con Brasil.

Otro proyecto muy importante es el Canal Bioceánico. Este sueño histórico de los nicaragüenses, nos permitirá crecer más de un 5% anual, hasta posiblemente alcanzar el 10%, con sus efectos positivos en la lucha contra la pobreza.

Este proyecto canalero se desarrolla con una empresa China HKND, aprobada por nuestro legislativo. Su construcción será en cinco años. Los escepticismos sobre este proyecto vienen sobre todo de algunos ecologistas puesto que se atravesará un lago. Leonardo Boff, que se reunió con nuestro presidente, recomendó hacer el canal, dado que este lago ya estaba contaminado desde los tiempos de Somoza.

CM.- ¿Que nos puede decir de la reelección indefinida del Ejecutivo en Nicaragua? ¿No les preocupa que en el futuro este mecanismo beneficie a candidatos de derecha?

EC.- La Constitución Original nuestra permite la reelección indefinida. Esto fue reformado por los gobiernos neoliberales. Nosotros retomamos la idea original de reelección indefinida, además de suprimir la segunda vuelta, puesto que son millones de dólares los que se gastan en este juego y nuestras economías no pueden darse el lujo de gastar dinero en ello.

Las encuestas nos colocan con un 52% de respaldo a nuestra gestión, mientras que todos los partidos de oposición se distribuyen apenas un 9%. Más del 69% de la población piensa que la oposición no tiene propuestas. Esto nos permite afirmar que la población endorsa nuestra gestión y desea una continuidad. Así que nuestra principal preocupación no es la oposición, puesto que sus dirigentes, al igual que Latinoamérica, siguen pensando como en los años 90s. Entonces, a diferencia de los gobiernos progresistas, no reconocen la necesidad de una Latinoamérica unida.

Lo que buscamos es que nuestro pueblo tenga salud de calidad, educación e calidad, sin hambre, sin desnutrición, con seguridad. Esas son las preocupaciones que están en el centro nuestro.

CM.- ¿Cómo se vislumbra el escenario electoral para las presidenciales del 2016?

EC.- Nosotros tenemos elecciones el próximo año. La oposición no representa una opción, luego de la experiencia neoliberal de los 90s, donde vendió sueños al pueblo nicaragüense. Sostenían que la privatización mejoraría la calidad de vida y todo lo que hizo fue llenar de productos los centros comerciales, mientras la gente no tenía dinero, salud, educación, ni siquiera desayuno escolar. Actualmente, el gobierno brinda todos estos servicios. Y aunque los salarios no son muy altos, esta situación se compensa con los subsidios que tenemos y que van desde el transporte hasta la alimentación y el consumo de energía.

Finalmente, para lograr contar con el voto de la gente, nosotros esperamos que se valore lo que el gobierno de Ortega les garantiza. Lo que garantiza a los jóvenes, que durante los 70s no tenían ni siquiera segura la vida. En esos tiempos un joven luchaba por su vida. Hoy ya no, la preocupación del joven es otra, puesto que vive en paz, libertad y democracia, y cuenta con la posibilidad de emprender estudios universitarios, de recrearse, de participar y construir.

El presidente Ortega le ha dado fuerza y voluntad política a los jóvenes, para que asuman su responsabilidad histórica, en todas las áreas, desde educación y medio ambiente, deporte, etc. Ellos tienen un ministerio de Salud y Deporte, que es dirigido por un joven.

También hay avances en la protección de los derechos de la mujer, pues es ésta la que hereda la tierra, para que no sea vulnerable frente a su marido o a su pareja. Esto tiene por objetivo proteger a la familia.

Asimismo, hemos desarrollado políticas de protección a los indígenas, devolviendo los derechos a los pueblos indígenas, a quienes se les ha distribuido 27 mil km2 de tierra, de 130 mil km2 que tiene en total el país. Así, la labor que se ha propuesto el presidente Ortega es devolver a la gente lo que tiene por derecho. Y por ello, nosotros no nos preocupamos por la oposición.

CM.- ¿Cómo evalúan las relaciones diplomáticas con el gobierno ruso y el gobierno chino?

EC.- En el caso de Rusia, nosotros hemos tenido una relación histórica muy fraterna y solidaria. Carlos Fonseca, uno de los fundadores del Frente Sandinista, estuvo en Moscú durante los 70s. Hasta los 80s la relación era sostenida y muy cercana. Esto fue interrumpido durante los gobiernos neoliberales en los 90s, pero a partir de 2007 se volvieron a estrechar lazos muy sólidos de cooperación en diferentes áreas. Una de ellas, las donaciones de trigo, por ejemplo, nos ayudan bastante con el tema de la alimentación de nuestra población, para la fabricación de pan.

En temas de defensa, hay un proyecto que involucra el uso de satélites que fortalece nuestro Estado. Tanto así, que el presidente ruso, Vladimir Putin, estuvo en Nicaragua hace poco, donde tuvo un encuentro con nuestro presidente Ortega. También estuvieron de visita su canciller, Serguei Lavrov, además de su ministro de Defensa.

Otro sector en el que recibimos cooperación es en la lucha contra el narcotráfico, donde ha habido avances muy significativos.

Con el gobierno chino nosotros no tenemos relaciones diplomáticas, pero los respetamos mucho, de igual manera que ellos respetan nuestro Estado. En lo personal, creo que nuestras relaciones tendrán que formalizarse tarde o temprano. Mientras tanto, nuestras relaciones comerciales son muy fluidas e incluyen empresarios nuestros.

Ahora, nosotros sabemos del papel de China en la geopolítica internacional y su rol en el equilibrio mundial. Reconocemos su aporte a Latinoamérica con el banco de los BRICS. En fin, estamos muy conscientes del papel de China en el mundo.

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