diciembre 2, 2020

Cuba y EE.UU.

El martes 17 de diciembre de 2014 pasó a la historia como el día en que Barack Obama, presidente de EE.UU., y Raúl Castro, presidente de Cuba, anunciaron al mundo los resultados de importantes conversaciones que venían sosteniendo discretamente desde hacía meses.

Desde aquel día hasta esta semana se han dado gigantescos pasos para la normalización de relaciones entre Washington y La Habana. El primero, la liberación de los cinco patriotas cubanos (Antonio, Gerardo y Ramón) presos en EE.UU., luego de 16 años de reclusión. El segundo, la eliminación de Cuba de la lista de países patrocinadores del terrorismo. El tercero, la apertura de sus respectivas embajadas y el restablecimiento de relaciones diplomáticas el pasado lunes, tras 52 años de rompimiento del diálogo.

Durante esta semana nos hemos enterados de importantes pasos en la estrechez de lazos entre ambas naciones. El martes el banco miamense Stonegate Bank firmó un convenio con su homólogo cubano Banco Internacional de Comercio (BICSA), con el objeto de facilitar las operaciones comerciales y financieras de empresas norteamericanas y cubanas. Al día siguiente, el propio presidente Obama hizo público el plan que presentará al Congreso para el cierre definitivo de la cárcel de la Base Naval de Guantánamo.

El jueves el Comité de Apropiaciones del Senado estadounidense, de mayoría republicana, votó a favor de levantar las restricciones para que ciudadanos de su país puedan viajar a la Isla. El trámite debe pasar al pleno del Senado y de ser aprobado La Habana se tendrá que aprontar para recibir, según estimaciones, al menos dos millones de turistas estadounidenses.

Como ha anunciado Raúl Castro, aún quedan temas pendientes que tratar: la devolución del territorio de Guantánamo, apropiado ilegalmente por EE.UU. hace más de un siglo; el levantamiento inmediato del bloqueo económico, financiero y comercial impuesto a Cuba y que, luego de medio siglo, ha ocasionado un impacto negativo en la Isla que asciende a los 1.112 billones de dólares; la derogación de la Ley de Ajuste, que promueve la migración ilegal hacia el país del norte.

En el proceso de plena normalización de relaciones entre Cuba y EE.UU. los desafíos que se le presentan a la Revolución son múltiples y difíciles de superar. El imperialismo nunca cesará en su empeño por destruir el proyecto emancipatorio más importante que la humanidad hubiera construido jamás.

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