diciembre 4, 2020

Jaime Garzón Forero (1960-1999)

Nació un 24 de octubre de 1960 y creció en una familia donde el servicio a los demás, las ideas liberales, opinar y estar informado, y la conversación, eran parte de la vida cotidiana.

Sus primeros estudios los cursó en el Seminario Conciliar de Bogotá y, en 1971, matriculó su bachillerato en el Colegio de la Universidad Libre.

Posteriormente, se hace maestro de escuela en la Normal de la Paz, donde entra en contacto con los niños de las escuelas públicas de Bogotá, con el mundo de la pobreza y la injusticia, y siente la necesidad de contribuir a un cambio profundo en la organización de la sociedad.

Su interés por las ciencias lo lleva, en 1978, a estudiar física en la Universidad Pedagógica y mecánica de aviación en Barranquilla, aunque, finalmente, se decide por los estudios de Derecho en la Universidad Nacional, graduándose en 1988.

En su búsqueda por la participación en política y el servicio público hace parte de la campaña de Andrés Pastrana por la Alcaldía de Bogotá, siendo nombrado y ejerciendo como Alcalde de Sumapaz, hasta 1990. Allí gestionó la construcción de un centro de salud, mejoró la escuela y pavimentó la única calle del pueblo.

En 1990 incursiona en diferentes programas televisivos como Quak “el noticero”, creando personajes inolvidables como Godofredo Cínico Caspa, Heriberto de la Calle, Inti de la Hoz, Quemando Central, entre otros, a través de los cuales desnuda la desigualdad, la injusticia y la corrupción como instrumentos de la gestión pública colombiana: “Yo no hago humor político, yo hago crítica política”.

Participa del proceso de reforma constitucional de 1991 y ayuda a difundir la nueva constitución en lenguas indígenas, en braille y otras formas.

Ayuda como gestor humanitario para conseguir la liberación de varias personas secuestradas por las FARC y es nombrado por el gobierno como parte de una comisión para facilitar el diálogo con el ELN, por su compromiso con la paz.

“Lo que yo estoy haciendo es una práctica conceptual de la vida que es decir la verdad”. Así vivió su vida, con un marcado compromiso con la sociedad, en la lucha por la verdad y contra la injusticia y lo inaceptable.

De distintas maneras comunicó a la opinión pública que era víctima de amenazas. El 13 de agosto de 1999, camino al trabajo, dos sicarios le dispararon, provocándole la muerte. Durante el proceso judicial la defensa argumentó que hubo desviaciones a la investigación por parte del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS), dirigido por el gobierno colombiano, en extraña cercanía con importantes políticos e instituciones como las fuerzas militares. El asesinato de Jaime Garzón constituye un crimen de lesa humanidad que pesa sobre el Estado colombiano y sus fuerzas represivas.

La Época.-

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