diciembre 4, 2020

Yo, Precht y Disney

La película de Disney titulada “Inside Out” (traducida al castellano como “Intensa-Mente”) pone de manifiesto aquello que el filósofo alemán David Precht tituló “¿Quién soy yo… y cuantos?”, una indagación sobre la manera en la que la identidad que nos define como un “yo” no es estable y no es una sola.

En tanto la película de Disney nos presenta cinco emociones que viven al interior de una niña y crean su yo identidad, Precht, refiriéndose a algunos estudios en neuropsicología, señala que “Muchos neurocientíficos tienden a adoptar la opinión de que no existe un único yo, sino muchos estados del yo distintos. El yo-cuerpo se cuida de que yo sepa que el cuerpo con el que vivo es, en efecto, mi cuerpo. El yo-localización me dice dónde me encuentro ahora mismo. El yo-perspectivista me hace saber que soy el centro del mundo que percibo. El yo de autoría y control me convence de que soy responsable de mis pensamientos y de mis actos. El yo autobiográfico se encarga de que no me salga de mi propia película, que a lo largo de toda la vida me perciba como uno y el mismo. El yo auto reflexivo me permite reflexionar sobre mi mismo e interpretar los diálogos mantenidos conmigo mismo. El yo moral, por último, viene a ser mi conciencia y me dice lo que está bien y lo que está mal” (David Precht: 63). En suma, no hay un único yo, o, en el fondo, no hay un yo más que el ficticio que inventamos (o se inventa) cada día en combinación con las distintas estrategias de yo que se ponen en juego.

En el caso de la película de Disney las cinco emociones (alegría, tristeza, temor, asco y furia) dirigen las acciones y activan los recuerdos y la intención de ellos para construir una identidad en el presente de una niña llamada Riley. Aunque podría pensarse que cada uno refleja una parte o un yo de Riley, es en suma el equilibrio de éstos y la situación la que permite que la unión de varias emociones construya y dirija el comportamiento de la niña.

Lo que en esta película de niños se muestra es que “no existe Riley”, lo que existen son distintos relatos, distintas versiones de los relatos que construyen la identidad, casi momentánea, de Riley. Dicho de otro modo, no hay yo, sino una construcción casi momentánea del yo. Claro que en el caso de los niños estos no tienen esa tendencia tensa a mantener una unidad de identidad como los adultos, es decir, pueden jugar a ser una u otra identidad.

Pero, volviendo a Precht, ¿existe un yo?, y si no existe un solo yo, ¿cuantos yo existen? Justamente este es el intento de Precht en el desarrollo de su libro “¿Quién soy yo… y cuantos?”, un bestseller con más de un millón de copias vendidas en Alemania, tal vez aprovechando que la generación posmoderna está de lectora y consumidora.

Sé que se puede decir que esta es una noticia trasnochada para el psicoanálisis o para Woody Allen que ya lo demostró en películas como “Zelig”, no obstante, ¿el desajuste del yo y la posibilidad de ver esto hasta en una película para niños, no nos dice algo sobre el tiempo que nos toca vivir? ¿No hay en esta película el intento por mostrar un desfase cínico sobre la identidad en el mundo actual?

Be the first to comment

Deja un comentario