enero 25, 2021

Oferta electoral se estira a 6 y 8 binomios presidenciales en Bolivia

La Paz .- La oferta electoral en Bolivia se expandió el miércoles a 6 binomios y podría estirarse más aún, a 8, a menos de 3 horas de fenecer el plazo de registro otorgado por el Tribunal Supremo Electoral (TSE), a 2 meses de las primeras elecciones primarias de la historia política del país y a un año de la novena elección presidencial, cuya campaña partió con el ideal, disuelto por la abrumadora realidad, de un mano a mano entre el presidente Evo Morales y un opositor de talla.

Bolivia se zambulló de lleno en las aguas electorales cuando a mediodía el presidente Morales y el vicepresidente Alvaro García Linera anotaron en los registros del TSE la fórmula del Movimiento Al Socialismo (MAS), Intrumento Político por la Soberanía de los Pueblos, en la perspectiva de los primeros comicios desde 2002 que no contarán el concurso del acaudalado empresario Samuel Doria Medina.

Como registro insospechado de la definición, Doria Medina dio un paso al costado y se llevó la candidatura del fiero opositor del presidente Morales, el gobernador de Santa Cruz, Rubén Costas, jefe de los Demócratas, que trataba, en las postrimerías del plazo, de improvisar un binomio, se dice de renovación, cosa de no quedar de lado en un país en que pocos, los menos, se resignan a un segundo plano o, lo que es lo mismo, el complejo del segundo.

Al parecer, su senador estrella Oscar Ortiz y otro legislador, Edwin Rodríguez, le mostrarán, supuestamente, su musculatura electoral a Morales y otros 7 aspirantes a la Casa Grande del Pueblo el 27 de octubre de 2019.

A 2 semanas que el TSE homologue o rechace la calidad de los binomios enfilados, el principal contendor de Morales en las encuestas, el expresidente Carlos Mesa (2003-05) se situó en liza junto a un abogado del foro de la ciudad de Santa Cruz, Gustavo Pedraza, donde su popularidad flaca parece evidente en el pujante este boliviano.

Lo mismo que Mesa, bajo la resolana del expresidente ultraliberal Gonzalo Sánchez de Lozada, estigmatizado por las matanzas de octubre de 2003, el exvicepresidente Víctor Hugo Cárdenas (1993-97) eligió a un pastor evangelista, Humberto Peinado, para ganar la carrera al gobierno en Bolivia, cuya población votó mayoritariamente por Morales en 2005 (54%), 2009 (67%) y 2014 (63%).

Partido de Sánchez de Lozada, el Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), el más antiguo del sistema boliviano que no termina de pagar la factura de las muerte por bala de 75 bolivianos y 500 heridos a manos de la fuerza pública en setiembre y octubre de 2003, presentó, de manera insospechada y desconcertante, al periodista Virginio Lema, inexperiente e ignoto en las lides la política criolla, como candidato a presidente y al indígena, doctor en politología, Fernando Untoja, con muchas intentonas presidenciales en su haber, para gobernar Bolivia.

La oferta de media tabla para abajo tornó incluso variopinta, más aún después de que un diputado disidente de Morales, Rafael Quispe, quiso restar seriedad al proceso e invitó públicamente, en combinada ironía, a la presidente de los Diputados, Gabriela Montaño, como su acompañante de fórmula. Montaño zanjó el asunto al calificar de «payaso» a él y «payasada» a su acción.

Mientras se escuchaban voces que, una vez fuera Doria Medina y abierto sin límites el espectro boliviano de las candidaturas y los candidatos, rumoraban que el expresidente conservador Jorge Quiroga (2001-02) podría anotarse cuando el árbitro esté por soplar el último pitazo, apareció el Partido de Acción Nacional Boliviano (PAN-BOL) que inscribió su binomio compuesto por Ruth Yolanda Nina y Leopoldo Richard Chui, sin antecedentes en la política, la sociedad y la economía del país.

También se coló el Movimiento Tercer Sistema, del gobernador de La Paz, Félix Patzy, exministro de Educación de Morales en 2007, que eligió como acompañante de fórmula a Lucila Mendieta Pérez, lo mismo que los últimos mencionados, sólo conocida en sus propios círculos sociales.

Cuando la candidatura única de oposición era ya una quimera, el también expresidente Jaime Paz Zamora (1989-1993) avisaba, a punto de completar los 80 años, anotarse con la abogado Paola Barriga.

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