noviembre 26, 2021

Franulic: El corredor de otro planeta

En la época en la que Carlos ‘Chino’ Méndez, Dieter Hubner y Óscar Crespo arrasaban en el automovilismo apareció (1976) el paceño Armin Franulic Koernig para escribir con letras de oro su nombre como ocho veces campeón nacional y cinco veces ganador del Gran Premio. Un piloto que, para muchos, es de otro planeta.

Las actuales competencias se corren sobre unos 500 kilómetros, no más, pero en la época de Armin se corrían 5.000 kilómetros, eran de largo aliento porque duraban de ocho a 12 días, y el paceño las ganaba sin problemas.

“Cuando recuerdo cómo corría antes, siento añoranza. Veo a algunos pilotos de estos tiempos y pregunto a mis amigos ‘¿así corría yo?’ Y me dicen: ‘No, eras único. No he visto a nadie correr como corrías. Eras de otro planeta’”, cuenta Franulic con una sonrisa al recordar su época dorada.

Pasaron los años y el multicampeón nacional no pudo volver a subirse a un auto tras un problema de salud y una caída que sufrió en 2013, que lo dejó fuera de los volantes. Sin embargo, su pasión por los autos aún está intacta. “Si tendría la opción de volver a correr, lo haría, pero es difícil por mi situación”, afirma.

“¡Armin Franulic gana la carrera!”, se oía en cada competencia cada vez que él cruzaba la meta. Es considerado uno de los mejores corredores de los últimos 40 años. Es una leyenda y como él pocos lograron tener tantos títulos en su vitrina.

“Siempre salía a ganar. Nunca fui a participar para salir segundo. Siempre menciono que el segundo es el primer perdedor”, sentencia.

SOLO UNA CARRERA

Armin Franulic nació el 8 de septiembre de 1943 en La Paz. El empresario y exportador de café decidió a sus 33 años participar en una prueba automovilística que al final cambió el rumbo de su vida. Franulic recuerda que en 1976, en medio de una reunión entre amigos, decidió competir por primera y única vez. Eligió como primer reto el Gran Premio de ese año.

“Le prometí a mi mujer que iba a ser la única carrera en la que participaría. Era una promesa que no pensaba romper”, dice el deportista que corrió con el número 71 entre 74 competidores, y que eligió ser parte de la categoría Fuerza Libre, en la que compitió con un auto modelo Torino.

En esa primera experiencia no le fue bien porque terminó abandonando la carrera por problemas mecánicos, pero en ese momento indica que “le picó el bicho de las tuercas para seguir corriendo”, y así lo hizo meses después.

En un Ford Escort (nuevo) participó en la Doble Copacabana, la cual llegó a ganar en una etapa al experimentado Crespo, el recordado piloto chuquisaqueño que falleció en 2018, y quien le dijo al final a Franulic: “Me ganaste por el tamaño de una mesa”. Así describió el ‘Caballero de las rutas’ la estrecha diferencia que la sacó Franulic.

Pese a ese inicio no pudo seguir corriendo por un problema técnico. La tercera participación fue la definitiva para el corredor paceño. En 1977, en una competencia en Karachipampa (Potosí), el excorredor se tuvo fe, no dudó, apretó el acelerador a fondo y ganó la prueba. “Para mí fue el inicio de mi carrera. Fue una satisfacción grande haber corrido y ganado por primera vez”, manifiesta emocionado al recordar aquella escena.

Tras esa competencia, el piloto no paró de triunfar en todo el país. Ganó ocho títulos nacionales (1984, 1985, 1986, 1987, 1988, 1992, 1995 y 2007). Obtuvo cinco Gran Premio Nacional (1989, 1992, 1998, 1999, 2007). Afirma que de 183 carreras en su trayectoria, ganó 123 en más de 30 años de actividad deportiva.

SUS ACCIDENTES

“Tienes un vuelco, tienes que volver a subirte al auto”, asegura Franulic, quien no solo participó a nivel nacional, sino también su apellido llegó a tierras lejanas. Participó en al menos cinco competencias internacionales. Dos rallies mundiales, en 1992 y 1993, fue subcampeón sudamericano (Codasur) en 1990 en Uruguay y corrió en Perú en 1980, en este último sufrió un grave accidente en la ruta.

Franulic corría en Tacna, ciudad del sur peruano, faltaban menos de cinco kilómetros para llegar a la meta; sin embargo, cuando su auto entró de un terreno de tierra a asfalto perdió el control de su motorizado y chocó contra una casa de barro.

“No recuerdo nada. Me contaron que el auto empezó a incendiarse y que no me podían sacar porque las puertas no se abrían. Apagaron el fuego con un extinguidor y me llevaron a una clínica cercana para después trasladarme en un avión a Bolivia”, relata triste ‘El Paceñísimo’, como también le llaman sus amigos.

Al día siguiente, el corredor amaneció en La Paz con el cuerpo herido y preguntó a su copiloto Eduardin Verdegué si el auto estaba bien: “‘Sí, claro que sí’, me dijo en tono de burla. El vehículo estaba hecho trizas”. Esta competencia marcó a Franulic que, pese a que estuvo a punto de morir, no paró de competir. “Me contaron que una vez que te accidentas o caes, tienes que volver a subirte a un auto y así lo hice”.

UN CONOCEDOR DE BOLIVIA

‘El sexy campeón’, como también era conocido, afirma que conoce de rincón a rincón Bolivia. Recuerda con nostalgia las carreras de antaño que, según afirma, eran más sacrificadas y largas que las de hoy. El Gran Premio duraba 12 días, el Circuito Óscar Crespo tenía 10 vueltas a la ciudad de Sucre, la Integración del Oriente era de ocho días… esas carreras largas marcaron una época muy esforzada.

“Era más sacrificado. Y a veces dormíamos en hamacas o en el suelo en esas pruebas”, dice el deportista de 75 años.

Franulic era conocido por encender un cigarro tras una competencia. En 2009, sin saberlo, se subió por última vez a un auto de carrera. Con rivales como Marco Bulacia no pudo terminar la competencia por un accidente. Bulacia es uno de los mayores referentes del automovilismo boliviano en la actualidad.

“Gané una etapa, pero el auto fue rodando. Esa fue mi última carrera. En la segunda etapa nos quedamos. Nunca se me pasó por la mente que sería mi última prueba, aunque yo quería seguir compitiendo”, narra con tristeza el corredor barbado. Sin darse cuenta, Armin encendió su último cigarro tras una competencia.

DURO GOLPE DE 2013

La vida de Armin Franulic dio un giro inesperado un 6 de agosto de 2013. Ya como presidente de la Federación Boliviana de Automovilismo Deportivo (Febad), organizó el Gran Premio, que partió ese año en Cobija. Empero, surgieron problemas de estrés y algunas discusiones afectaron el estado de salud del expiloto.

“Tuve una discusión con Mauricio Soria (entrenador de The Strongest, también corredor de autos). Él se quejaba de una ruta y le dije: ‘¿Qué haces acá si no es para correr?’. Me dijo cosas desubicadas y se alteró y yo también, pero no llegamos a los golpes. Esa fue la gotita que rebasó el vaso, sin embargo yo no culpo nadie”, asevera el excorredor.

Tras ese episodio se fue donde se alojaba a ducharse, pero ahí sufrió una dura caída que lo dejó desmayado. “Fui a darme un baño y resbalé, me golpeé la cabeza. Sufrí un Accidente Cerebrovascular (ACV). No recuerdo mucho, pero el presidente Evo Morales mandó un avión que me trasladó a La Paz. A mi esposa le dijeron que iba a morir, pero me operaron y aquí estoy todavía para contarlo”, dice.

Tras esa caída, y sumado el estrés que tuvo el excorredor, estuvo tres años en recuperación, perdió parte de los movimientos del lado derecho de su cuerpo y hoy mismo tiene que caminar ayudado de un andador (burrito) para poder moverse. “No podía ni hablar, pero poco a poco fui mejorando”, afirma.

Armin también fue dirigente de la Asociación de Automovilismo de La Paz durante tres temporadas. En 2018 se presentó para las elecciones de la Federación Boliviana de Automovilismo Deportivo (Febad), pero no pudo ganarle al potosino Orlando Careaga.

LA LEYENDA DEL VOLANTE

Franulic afirma que sus títulos nacionales ganados tienen alrededor de 5.000 kilómetros recorridos cada uno. Se inclina ante todo por competir en superficies de tierra debido a que, según él, correr en asfalto no tiene la emoción que brinda la primera.

“Cuando mis autos eran nuevos, les sobaba y les decía: ‘No sabes lo que te espera’, porque a mí me gustaba correr por terrenos complicados. Después ya cuidaba mi coche porque hay que tratarlos bien, lavarlos y tenerlos impecables”, sostiene. Franulic les hablaba a sus bólidos.

El múltiple campeón tiene tres hijos con su esposa Mercedes Davalillo: Mauricio, Pablo y Patricio. El próximo 8 de septiembre, ‘Armincho’ cumplirá 76 años de vida. Más de 30 le dedicó al automovilismo. Continúa siendo dirigente de la Asociación Municipal de Automovilismo de La Paz. “Si pudiera subirme a un auto, lo haría, pero ya no puedo”.

Franulic es sinónimo de pasión, tiene el automovilismo en la sangre. Todo eso lo llevó a bordo de su auto y corrió por toda Bolivia para trasformase en una leyenda tuerca. Un corredor como pocos. Un corredor de otro planeta.

75 años

Nació el 8 de septiembre de 1943 en La Paz. Es uno de los máximos exponentes del automovilismo deportivo.

Méndez fue amigo y rival en la ruta

Armin tuvo grandes rivales en las pistas de carrera. Recuerda con mucho cariño a Carlos Hugo ‘Chino’ Méndez, que falleció en 1987. Ese piloto fue un amigo y también un gran rival para él. “Todos eran competitivos, todos querían ganar, pero a él y a otros —como a Óscar Crespo— los recuerdo con cariño”, dice. También tiene presente en su memoria a Armando Paravicini (piloto de Sucre retirado de las pistas), que se inició con él.

“No corrí en el Dakar, pero estoy feliz de haberlo traído al país”

En 2014 llegó por primera vez a Bolivia el Dakar, el rally más famoso y peligroso del mundo, que se quedó varios años en el país. Armin Franulic fue el principal impulsor para que la competencia llegue aquí. “Yo traje a Etienne Lavigne (director del Dakar) para que hable con el presidente Evo Morales. No fue fácil, porque él no hablaba con personas particulares, solo con autoridades nacionales”, sostiene.

“Al final, el Dakar no tenía que correrse por Bolivia, pero Evo, en un viaje que hacía por Europa por otros temas, aprovechó para hablar con gente del Dakar en París (Francia) y eso acercó a Bolivia al Dakar”.

Franulic dice que lo mejor que le pudo pasar al país fue que el Dakar corra por suelos nacionales. “Fue algo grande para el país; el mundo entero conoció Bolivia. A mí me decían que era un gasto, yo les decía que más bien era una inversión porque el Dakar dejó millones de dólares en Bolivia”, afirma.

CORRER UN DAKAR

El ocho veces campeón nacional reconoce que muchos cuestionaron su ausencia en el Dakar. El expiloto indica que nunca se le pasó por la mente competir en ese rally.

“En una oportunidad hablé con Marco Bulacia (corredor cruceño que participó en el Dakar) en La Paz en una prueba de su auto para el Dakar y me dijo en el almuerzo: ‘Lo único que te falta es correr un Dakar, con eso lo completas todo’. Le dije que ya estaba viejo para ir a un Dakar.

La verdad, nunca pensé correr, creo que es suficiente con haberlo traído a Bolivia y estoy feliz”, reconoce entre risas el deportista paceño que afirma que siempre fue consultado por este tema.

“Los pilotos siempre quieren volver después de un accidente”

El recordado piloto de Fórmula 1 Niki Lauda (1949-2019) es una leyenda en ese deporte. Un grave accidente en el Gran Premio de Alemania (1976) marcó su vida. Lauda perdió el control de su auto al comienzo de la prueba e impactó a alta velocidad contra los guardarrieles de la pista, y quedó atravesado en medio del asfalto completamente envuelto en llamas.

El accidente le provocó quemaduras graves de tercer grado en la cabeza. Pero 40 días después, y ante sorpresa del mundo, Lauda se recuperó y regresó para reanudar la lucha por el título mundial y finalizó en cuarta posición en uno de los actos más valerosos de la historia del deporte.

Armin Franulic, que también sufrió varios accidentes en su carrera deportiva, afirma que este es un ejemplo del sentimiento de la mayoría de los pilotos que, pese a tener duros accidentes, siempre quieren volver al volante. “Muchos sufrimos accidentes, pero siempre queremos volver, porque la velocidad la llevamos en la sangre”.

Pasajes que no se olvidan

Las anécdotas sobran en un deportista como Armin Franulic. El excorredor señala que en 1976, en su debut en las competencias de autos, tuvo algunos momentos que no olvida debido a su falta de experiencia en ese entonces. Él, junto a su copiloto, Eduardin Verdegué —con quien inició su carrera deportiva— pasaron momentos imborrables en un cambio de llantas.

“En la primera competencia, después de cambiar la llanta, lo veo a Verdegué y me dice: ‘Me he olvidado la gata’, y le dije que suba a recogerla, entonces corrió para traer una. Perdimos tiempo, pero esas cosas se te presentan por la falta de experiencia, te pasan factura”, sostiene el multicampeón nacional.

Franulic también vivió una etapa negra en su carrera deportiva que lo marcó y lo dejó a punto de no correr nunca más. En la década de los 80, en una competencia en Oruro, cuando ya era ‘amo y señor’ de las carreteras, vivió un incidente que cobró la vida de un espectador.

“Estaba corriendo tranquilo y salimos del terreno de tierra a asfalto, eso hizo que mi coche dé un derrape por la velocidad en la que iba y me llevé por delante a varias personas. Lamentablemente murió una muchacha. Ese es el momento más triste de mi carrera, me marcó y no quería correr más”, se lamenta.

En esa competencia relata que la Policía no ordenó a la gente y esta poco a poco fue adentrándose a la pista. Eso generó el lamentable suceso. “El hecho pasó porque la Policía cometió ese descuido. El auto derrapó y se llevó a un montón de gente”.

Consternado por el hecho, el corredor fue al entierro de la persona y también años después visitó a los familiares. No quiso correr más, estuvo más de ocho meses sin hacerlo, pero decidió volver. “Son cosas duras, pero decidí mirar adelante”, menciona.

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