octubre 30, 2020

INKARRI El Rumisongo

Las voces de hoy proceden del tiempo. Lo llamaban Rumisonqo -corazón de piedra-, en quechua. Luis Ramos Quevedo, jugó un papel descollante la organización del Primer Congreso Indigenal de mayo de 1945. Oriundo de la estancia Chacapaya, Sipe Sipe, Cochabamba, un halo de misterio lo encubre. Para unos procedía de un hogar de pequeños propietarios. Otras fuentes aseguran que trabajó casi siete años en una hacienda como colono. Se dice también que era mestizo y profesor de escuela, de “lentes amarillos y aspecto proletario”

Su filiación no es relevante, lo sustantivo es lo que pregonaba; lo que armaba con espíritu rebelde. Frecuentaba a militantes de izquierda en las ciudades. Sus alianzas abarcaban a los trabajadores mineros, que en entonces estructuraban un sindicalismo radical, tras fundar en 1944 la FSTMB.  Participaba de la red de caciques-apoderados de La Paz.  Conducida por el emblemático dirigente aimara Santos Marka Tola, emprendían una lucha de carácter legal, en demanda de la restitución de las tierras comunales, despojadas tras la Ley de Exvinculación de 1874.

Ramos se autodefinió como “un pongo de los indígenas” para subrayar que les servía y que no se serviría de ellos. En un pequeño periódico agitaba su programa. En sus páginas se lo veía junto al presidente Gualberto Villarroel, lo que le otorgaba un halo de autoridad y verosimilitud. No era pues ajeno al paternalismo del aparato gubernamental pero sus objetivos trascendían los limitados objetivos de justicia social de los militares reformistas. Enviaba instrucciones a los indígenas de todo el país, aleccionándolos a participar en el Congreso y dando instrucciones sobre cómo elegir a los delegados. Realizar reuniones ”entre los compañeros de la hacienda y la comunidad”. Cada una enviaría dos delegados y cada uno concurriría ”con su mujer”, a la usanza andina. Ondeaba la trilogía de” Tierra, libertad y civilización”. La primera, en referencia a una futura reforma agraria. La segunda por el fin del oprobioso régimen de colonato y la adquisición de ciudadanía por los indígenas. La tercera a favor de la escuela y de conocimientos modernos, sin descuidar la presencia de la tradición. Postulaba que al estudiante indígena ”se le enseñe castellano, sin descuidar llevarle al perfeccionamientos de la lengua nativa”.

Ramos no pudo participar en las deliberaciones del Congreso de 1945. Fue detenido a fines de abril en La Paz a acusado”de agitación con slogans extremistas”. Lo residenciaron en Beni de donde habría huido a Brasil. Su rastro desapareció, pero su mensaje quedó sembrado para siempre.

* Historiador

Be the first to comment

Deja un comentario