octubre 26, 2020

No se está debatiendo lo esencial del sistema de pensiones

A esta altura del tiempo de vigencia del llamado “tiempos de cambio” desde 2003 (febrero y octubre) cuando se iniciaron las primeras escaramuzas del pueblo contra el neoliberalismo, y culminaron con el cambio de Gobierno en enero 2006, los más cautos sabíamos que se trataba de un proceso de transición lento, pacífico y democrático. Por eso los cambios no podían ser radicales ni violentos.

En efecto, las reformas que se han dado, en todos los campos del quehacer nacional, no han tocado la esencia de los problemas; eso mismo está pasando en el problema del régimen de pensiones vigente desde que el neoliberalismo sustituyó el sistema de seguridad social de solidario (social) en “capitalización individual” (capitalismo liberal).

En el conflicto actual, que indudablemente ha tenido muy buena participación de los directos e indirectos interesados en el régimen de pensiones (rentas y jubilaciones) y están dando una sensación de unidad y fortalecimiento de la COB, aspecto que no está mal, pero incierto en sus resultados porque la esencia del sistema de pensiones, no se está debatiendo. Veamos:

La fuente principal del problema: el neoliberalismo económico y social

El Banco Mundial, en su informe sobre la transición económica, en su Memorándum a Bolivia (1991), nos decía:

El programa macroeconómico para Bolivia es un “…amplio programa de privatización destinado a despojar la tenencia del Estado de empresas que operan en mercados competitivos” (la negrilla es nuestra).

Y el Banco Mundial en su Informe “De la Planificación Centralizada a la Economía de Mercado” (1996), además de reforzar las teorías y los objetivos de las privatizaciones, sobre las reformas de las instituciones sociales, agregaba:

“Las instituciones y organizaciones del pasado evolucionan o son sustituidas por otras, lo que requiere nuevas competencias y actitudes. Y la relación entre los ciudadanos y el Estado cambia radicalmente: aumenta la libertad de elección pero el riesgo económico se multiplica”. En otro parágrafo sostiene: “En definitiva, el objetivo de la transición es el mismo que el de las reformas económicas en otros contextos: (…) la reforma debe penetrar hasta las reglas de juego fundamentales, hasta las instituciones que determinan el comportamiento y rigen las organizaciones. Se trata, pues, de una transición social, además de económica”. (la negrilla es nuestra).

Estos instructivos se aplicaron rigurosamente en Bolivia, con asesores chilenos y costarricenses para el caso del régimen de seguridad social que teníamos. Veamos cómo:

Los cambios en el régimen de pensiones: lo fundamental es la “capitalización individual” como rectora

Impuesto y admitido el término capitalización con el que disfrazaban lo esencial que fue la privatización, si ya habían “capitalizado” las empresas del Estado, porqué no iban a capitalizar los aportes para las jubilaciones y rentas.

Además esta política fue dramáticamente criminal como lo estamos viendo ahora, porque las rentas y jubilaciones tienen que ver con los últimos 5 o 20 años o un poco mas de vida de las personas que dieron su vida trabajando para que otros vivan mejor. El sistema de pensiones, salvo excepciones, en Bolivia es solamente para sobrevivir y ayudar al buen morir, no al vivir bien. ESTO ES LO CRIMINAL.

Con esta política de capitalizar los aportes, estimularon el sentimiento individual de las personas, azuzaban a defender los salarios más altos en la caótica política salarial que rige en nuestro país porque no hemos tenido una política de racionalizar y valorizar la fuerza de trabajo como la única fuente de la riqueza de los pueblos. Esta política penetró en nuestra población ya pasiva y hasta en los sindicatos de los trabajadores activos, de lo contrario no estaríamos discutiendo o prorrateando, los montos de las reformas tratando de que los mejores salarios sean referencia para mejores montos de rentas y jubilaciones. La contraparte de esta política neoliberal criminal debería ser LA REPOSICIÓN DEL PRINCIPIO DE SOLIDARIDAD, no solamente como “aporte SOLIDARIO” (0.5%), sino como el principio rector de todo el sistema de seguridad social a corto y largo plazo.

Las bases materiales y sociales de la solidaridad

Despojado el Estado de sus empresas, que mal o bien formaron parte del Estado de bienestar (social), había que ajustar lo social para modificar el comportamiento como lo establecía el BM aún “multiplicando los riesgos económicos” que en materia de pensiones se da en llamar “sostenibilidad”. Y tratan de asustarnos cuando nos preguntan, ¿volver al sistema de reparto (social o solidario) será sostenible?

Hábilmente las empresas con el neoliberalismo también despojaron a los trabajadores del aporte patronal, soldando ese aporte al salario para que en lo sucesivo, sea el trabajador el único que aporte con el agregado del aporte patronal. Como es obvio, esa soldadura del aporte patronal al salario, duró muy poco, solo el tiempo que el mercado demora en ajustar los precios de la canasta familiar al incremento salarial que en la actualidad es casi automático. ESTA FUE OTRA POLÍTICA CRIMINAL DEL NEOLIBERALISMO. Hay que reponer el aporte patronal, sin olvidar que otra tarea es la recuperación total de las empresas privatizadas del Estado, para tener el colchón financiero del sistema solidario de pensiones y que los aportes de las empresas del Estado no sirvan solamente para incrementar el capital privado.

La base material está pues en los cambios estructurales donde no hemos avanzado mucho, el incremento tributario de las empresas petroleras aún es insuficiente para completar el ciclo de recuperación de las empresas; continuar en el sector minero donde apenas se ha iniciado, para luego reajustar el sistema de pensiones bajo el principio social de la solidaridad.

Consolidada una base material, lo social está en no considerar al sector pasivo como despojos humanos como es la concepción del liberalismo y neoliberalismo después de haberlos explotado extrayéndole toda la plus valía posible. A los conceptos de solidaridad y complementariedad, habrá que hacer efectivo los otros principios que rigen al MODELO ECONÓMICO PLURAL del Estado Plurinacional (Art. 306 num. III de la CPE) donde están la justicia, reciprocidad, igualdad y la reciprocidad entre otros.

La responsabilidad social empresarial y lo social en general

Los Arts. 312 y 313 de la CPE constituyen las bases legales constitucionales para que estos conceptos se apliquen a nuestra realidad y viabilicen los cambios en el campo social.

El Art. 312.II establece que “Todas las formas de organización económica tienen la obligación de generar trabajo digno y contribuir a la reducción de las desigualdades y a la erradicación de la pobreza”. El num. III del mismo Art. se refiere a la protección del medio ambiente. Esta es la responsabilidad social y ambiental empresarial.

Y el Art. 313 obliga a la “Generación del producto social…” a la distribución y redistribución de la riqueza y de los excedentes, la reducción de las desigualdades y la industrialización de los recursos naturales. Esta es la responsabilidad de todas y todos los bolivianos, de todas las instituciones públicas y privadas. Esto es lo ausente en los debates de la problemática de todo lo social y del régimen de pensiones en particular. Porqué parchear el régimen neoliberal de pensiones o mejorarlo en porcentajes pequeños institucionalizando las desigualdades cuando la CPE manda expresamente a todos los actores económicos “contribuir a la reducción de las desigualdades” y a generar el producto social que bien podría empezar con un régimen de pensiones como el inicio de la generación del gran producto social para luchar contra la pobreza.

Esto es lo esencial de un régimen de pensiones que sustituya al actual y que no se está discutiendo. Y por el contrario se gastan energías por defender cada quien lo suyo cuando estamos en una buena ocasión de avanzar en el cumplimiento de los avances sociales ya constitucionalizados pero que están esperando la voluntad política colectiva para ponerlos en práctica.

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