diciembre 3, 2020

“Organizaciones sociales: pasado, presente y futuro”

por: Romer Alcon Alanoca

El norte que puede orientar el proceso de renovación, es observar el objetivo inmediato que comienza a delinearse, las condiciones históricas del presente y la estrategia que demandan.

El recorrido histórico de las organizaciones sociales de Bolivia es un capítulo de la lucha, larga, difícil, muchas veces sangriento, de los sectores oprimidos de la bolivianidad. Y es en esa lucha, en su sentido, que debe buscarse la esencia de las organizaciones sociales. Surge entonces una pregunta: ¿Qué motivó, cuál es la causa de esa lucha? La respuesta no es otra que: dignidad, la misma que se desprende de la condición de libertad que permite alcanzar la felicidad y la realización. Si la acción humana, más específicamente la acción política, se enaltece o envilece por la causa que la sostiene, entonces la lucha por la dignidad de los sectores oprimidos de nuestra nación, es la acción política más noble que se haya librado hasta ahora.

Como toda acción política que se propone tan amplio y substancial propósito, la lucha por la dignidad asumió distintas estrategias y tácticas, según el objetivo inmediato que se proponía y las condiciones históricas en que se desenvolvía. En los duros años de la colonia, el objetivo fue la resistencia y la estrategia fue la cohesión al interior de la comunidad. En los años de la República, la conservación de la tierra como base de la existencia material, fue el objetivo. La estrategia alternó entre la sublevación y los procesos jurídicos. Pero comenzó también la toma de conciencia de su condición de seres humanos y del momento histórico. La importancia de esta toma de conciencia se refleja en la estrategia y objetivo de larga data que impuso a la lucha por la dignidad. Al asumirse como seres humanos a quienes se negaba esa condición, el objetivo de la lucha fue lograr el reconocimiento legal y real de esa condición de humanidad que implica una serie de derechos que fueron uno a uno arrancados al Estado. Por otro lado, la lectura del momento histórico va permitir trazar una estrategia de largo plazo centrada en el Estado. Este objetivo y esta estrategia han consentido en los últimos sesenta años que todos seamos legalmente reconocidos como ciudadanos, es decir, sujetos a quienes se reconocen derechos y se le exigen deberes.

En los años setenta, ya reconocidos los derechos políticos a todos los bolivianos, los sectores populares comprenden la necesidad de nuevas organizaciones capaces de representar sus aspiraciones y necesidades, de dirigir sus esfuerzos, ante el fracaso de los sindicados campesinos que se funcionalizaron al régimen movimientista y militar, que se sucedieron desde los cincuenta hasta principios de los ochenta, y ante la incapacidad de los partidos políticos tradicionales por representar estas aspiraciones. Surgen de esta manera las organizaciones sociales campesinas que comienzan sus accionar mediando. Pero ante la cada vez mayor incapacidad de representación de los partidos políticos terminarán por copar en el campo político algunas de las funciones que se asigna en un régimen democrático a los partidos políticos. Y en los años en que se opera este cambio, se da un proceso de aprendizaje que terminará por hacer de estas organizaciones sociales la vanguardia de un proceso político que apuntaba en los años noventa a la reforma total del Estado. En otras palabras, las organizaciones sociales se construyen como sujetos históricos, con programa político. Un sujeto histórico que en la construcción del Estado Plurinacional ha materializado su programa político.

Sin embargo, las organizaciones sociales no formaban parte del sistema político en sus primeros niveles antes de la aprobación de la nueva Constitución Política del Estado. Aún más, algunos autores han catalogado en ese periodo a las organizaciones sociales como anti sistémicas. Hoy en día, sin embargo, es casi una obviedad señalar que las organizaciones sociales forman parte del núcleo del sistema político. Y como todo sistema que tiende a lograr el equilibrio y en última instancia su supervivencia, hoy las organizaciones sociales también buscan mantener el orden de cosas. Si bien no han dejado de lado su función de representación social, esta ha quedado en segundo plano, dando paso a la defensa del statu quo.

Lo que sucede entonces en los sectores sociales populares es que se opera una reconfiguración que comienza a colocar una nueva agenda en la que la salud, la seguridad ciudadana, desarrollo productivo, comienzan a ser temas centrales. Es decir, se empieza a trazar un nuevo objetivo inmediato, que en las actuales condiciones históricas reclama de una estrategia nueva, en la que el peso de las organizaciones sociales no está aún determinado.

Por tanto, el desafío de las organizaciones sociales es alto. Y tras los resultados y costos de las elecciones sub nacionales, la primera señal del inicio del proceso que busca afrontar este desafío se ha dado en las convocatorias a congresos en los que se renovará la dirigencia de las organizaciones sociales, elecciones que en última instancia buscan enderezar el timón de estas organizaciones sociales. En este proceso el norte que puede orientar el proceso de renovación, es observar el objetivo inmediato que comienza a delinearse, las condiciones históricas del presente y la estrategia que demandan.

La conclusión no es otra que la necesidad de que las nuevas dirigencias comprendan que la esencia de las organizaciones sociales es la de representar a los sectores populares y trabajar por materializar su agenda, esa es su razón de ser, lo contrario sería corromper su esencia al punto de reducirla a ser un aparato del sistema político. Y siendo que los procesos sociales no se detienen en la búsqueda de su cause, de no comprenderse este desafío se terminaría por configurar indirectamente otro sujeto histórico.


* Es politólogo y profesor

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