septiembre 27, 2021

Derecha extrema de Perú rechaza mano tendida del gobierno

Lima-. Resonaba aún el júbilo por el logro del voto de confianza del Parlamento al Gabinete Ministerial peruano, cuando la bronca voz del congresista Jorge Montoya anunciaba que se proponía diezmar al equipo aprobado minutos antes.

De nada sirvieron para la derecha extrema que encarna Montoya las invocaciones, casi ruegos, del primer ministro, Guido Bellido, a un trabajo coordinado entre el Ejecutivo y el Legislativo en aras de enfrentar unidos la emergencia sanitaria de la Covid-19 y la reactivación económica, así como combatir la desigualdad.

Renovación Popular, partido de Montoya, quedó aislado el 26 de agosto, junto a sus afines Fuerza Popular y Avanza País, los tres derrotados en su empeño de negar la confianza y echar abajo al gabinete instalado hace menos de un mes.

El legislador dijo que la semana siguiente su bancada plantearía la censura (destitución) al ministro de Trabajo, Íber Maraví, por viejas sospechas no confirmadas de que participó en acciones del grupo armado Sendero Luminoso hace 40 años, entre otros cargos.

‘Después veremos cuál es el que sigue, vamos a acabar(los) uno por uno’, dijo sobre los ministros que el bloque derechista exigía retirar como condición para votar por la confianza en el gabinete, pero el presidente Castillo no cedió a la presión.

Esa misma noche, Bellido, tras señalar que puede haber cambios, pero después que dejen trabajar a los ministros o, de lo contrario, ‘haremos cuestión de confianza y veremos’, lo que significa que el gabinete que encabeza está dispuesto a solidarizarse con el ministro censurado y compartir la destitución.

El rechazo a la cuestión de confianza, de uso discrecional según un dictamen del Tribunal Constitucional, solo puede darse dos veces, pues a la segunda el Presidente de la República podrá disolver el Parlamento y convocar a nuevas elecciones legislativas.

‘Esto no es juego, o sea si una cosa no les resulta, no van a venir con otra cosa’, añadió Bellido ante la posición del bloque derechista, expresada por Montoya, de usar la censura como alternativa para cambiar a los ministros que no le son gratos.

Señaló que es difícil que ese sector comparta el afán de dar estabilidad política, pues mantiene la misma actitud que tuvo tras la victoria de Pedro Castillo en el balotaje, cuando se negó a reconocer el resultado y hasta lanzó casi explícitos llamados a un golpe militar.

La conservadora presidenta del Congreso, María del Carmen Alva -quien votó contra la confianza pese a que su partido Acción Popular, avaló de alguna manera la amenaza derechista de censuras, alegó que ningún ministro debe de molestarse porque el Congreso cumpla su función fiscalizadora.

Entre las evaluaciones del otorgamiento de la confianza al gabinete, desde la centro-derecha el exministro del Interior Carlos Basomrbío lamentó que fue una derrota para sus posiciones y que, en todo caso, el Legislativo debió ceder, pero con menos votos a favor del Gobierno.

Manifestó escepticismo ante el anuncio de Montoya, de destituir uno por uno a los ministros poco gratos o, como dijo días antes, ‘limpiar el gabinete’.

Según Basombrío, esa posibilidad se ha perdido pues ‘Bellido ha logrado maniatar por completo al Congreso en sus posibilidades de censurar ministros individualmente, porque ha declarado que si censuran a algún ministro, hará cuestión de confianza’.

Otro analista de similar óptica, Carlos Tafur, que alentaba como Basombrío una ruptura entre Castillo y el Partido Perú Libre y en último caso aplicar el plan de Montoya, emplazó a los partidos de centro que se negaron a sumarse a la derecha extrema, a que presionen al Presidente para que tome ‘el camino de la moderación’.

Para el ministro de Justicia, Aníbal Torres, es posible que el presidente realice algunos cambios en el Gabinete, aunque quedó claro que lo hará tras una victoria y no bajo presión.

El excanciller Manuel Rodríguez, parte del equipo técnico que apoyó a Castillo tras el balotaje electoral, calificó el logro de la confianza como una ‘primera muestra fehaciente de eficiencia política’ de lo que llama un programa realista-progresista.

Lo que muchos llaman moderación, según Bellido, de ninguna manera implica renunciar a la ideología de la solidaridad con los excluidos y a la lucha por una sociedad de igualdad.

El primer ministro, por otra parte, se refirió a los comentarios sobre una renuncia del gobierno a promover una Asamblea Constituyente, porque no mencionó el tema en su exposición ante el Congreso de la República y aclaró que se limitó a mencionar los temas urgentes q: la crisis sanitaria, la reactivación económica y las medidas de alivio social.

Aclaró además que la constituyente es un compromiso del presidente Castillo y que los militantes de Perú Libre recogen firmas para convocar un referendo sobre el tema.

Además, en su presentación ante el pleno congresal dijo que la confianza solicitada estaba en función del objetivo de cambiar el sistema político y social excluyente y promotor de desigualdades que ya no soportan los trabajadores y otros marginados.

Pero quienes pretenden impedir que Perú avance a ese logro, no descartan la opción del llamado golpe blando contra el gobierno de Castillo, mediante la vacancia (destitución) ‘por incapacidad moral permanente’.

Tampoco se descarta un golpe militar clásico para terminar con el primer gobierno de izquierda elegido en Perú, y al respecto fueron significativas las palabras del parlamentario José Cueto, ex jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, anticomunista como Montoya.

La noche de la jornada en que su posición fue derrotada, al finalizar una entrevista en televisión, Cueto envió un saludo a los militares ‘que son -dijo- los que nos van a respaldar en el momento adecuado’, según dijo sin más explicaciones.

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